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 Lebreles gigantes para perseguir, atrapar y matar lobos: I, el irish wolfhound

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MensajeTema: Lebreles gigantes para perseguir, atrapar y matar lobos: I, el irish wolfhound   Lebreles gigantes para perseguir, atrapar y matar lobos: I, el irish wolfhound Icon_minitimeJue 28 Dic 2023, 20:00

Lebreles gigantes para perseguir, atrapar y matar lobos: I, el irish wolfhound

Más rápidos, más fuertes y más temerarios que los lobos. Los perros de los que vamos a hablar a continuación han sido seleccionados para vencer a los grandes depredadores en todas las cualidades que los convierten en temibles carnívoros.
Antonio López Espada | 19/12/2023

La selección genética y la mezcla de razas y ejemplares con determinados morfotipos fue cincelando perros capaces de enfrentarse a los depredadores que más preocupaban a las gentes del campo hace siglos.

Perros seleccionados para enfrentarse al lobo
La reacción normal de un perro al encontrarse con un lobo es la de huir. Prácticamente todas las razas temen al depredador, como han señalado históricamente varios autores. Citamos aquí a científicos como James Rennie y a Theodore Roosevelt, defensores de la teoría de que muchas razas son capaces de enfrentarse con entusiasmo grandes felinos e incluso a osos, pero cuando tienen delante al lobo su valentía se convierte en precaución. De ahí que, para conseguir perros temerarios incluso con sus parientes lejanos, los lobos, se haya tenido que acudir a un trabajo escrupuloso hasta alumbrar razas sin miedo.



Una de las primeras representaciones de la raza perro lobero irlandés. En el centro, Cap. Felixstowe Gweebarra. A la derecha, caza del lobo de Jean-Baptiste Oudry , que retrata un lobo atacado por lebreles y mastines.

Antes de seguir, dejemos claro que no nos referimos a los poderosos mastines, perros de gran tamaño y alzada, pero también muy pesados, imponentes, con morfologías que con solo verlas los depredadores se lo piensan dos veces antes de acercarse a los animales domésticos que guardan.

Sí nos referimos a perros cuyo trabajo esencial, aquel por el que fueron seleccionados, es la caza, es decir, perseguir, alcanzar y atrapar a las presas. Los distinguiremos fácilmente. La figura esbelta de los lebreles, con sus estómagos retraídos y cuerpos de hasta 86 centímetros de altura en la parte alta del hombro los convirtieron en los cazadores de lobos más letales de Europa. Hablamos del irish wolfhound, pero más adelante también lo haremos del Borzoi y del deerhound escocés.

No son perros protectores, sino perseguidores, acosadores, perros de caza. Pero no se crearon para perseguir liebres, conejos o zorros. El objetivo de la selección estuvo siempre fijado a hostigar, agarrar, medirse y acabar con la vida de manera rápida y sencilla de grandes depredadores

El antiguo lobero irlandés y por qué no es el actual irish wolfhound
¿Por qué escribo ‘antiguo’ para diferenciar al irish wolfhound del perro del que voy a hablar? Déjenme dar una vuelta por un razonamiento que lo explica. La raza sufrió un varapalo en su trayecto histórico que se justifica por la pérdida de funcionalidad. No es que estos perros dejasen de ser efectivos para aquello para lo que nacieron: la caza de lobos, sino que los depredadores desaparecieron de su patria y ya no tuvieron razón de ser. Hay que considerar que la sociedad de la época, sobre todo la rural, donde se extendió este perro, destacaba por el pragmatismo. Un perro de tal tamaño era costoso de mantener. Y si ya no eran empleados para la caza, dejaron de ser demandados y, por ello, criados.

ay textos de la época que aseguran que el último lobo de Irlanda fue abatido en Kerry en el año 1710. Otros autores llevan esa fecha hasta 1786. De cualquier modo, el siglo XVIII supone un antes y un después para la raza y, a partir de ahí, sin un propósito para la existencia, resulta muy comprensible que el lobero irlandés protagonizase un periodo de paulatina desaparición. Así, un periodista apellidado Cough escribía en la revista Camden en 1789 lo siguiente: "La raza irish wolfhound está ahora casi extinta: tal vez no haya más de diez en el país".

Lobero irlandés: primera etapa
Encontrar el principio de la raza resulta tan complicado que nadie hasta ahora ha podido hacerlo. Sí que, como con casi todas las razas con raíces antiguas, podemos acudir a referencias de autores que mencionan perros que podrían ser sus antecesores. Por ejemplo, Arriano, que escribió en el siglo II d.C. sobre unos veloces perros que fueron llevados a Grecia durante la invasión de los celtas:

-“No hay nada más bello de ver, ya sean sus ojos o todo su cuerpo, o su pelaje y color. El cuello debe ser largo, redondo y flexible. Los pechos anchos son mejores que los estrechos. Las piernas deben ser largas, rectas y bien unidas, las costillas, fuertes, la espalda ancha y firme sin ser gorda, el vientre bien recogido, los muslos huecos, la cola estrecha, peluda, larga y flexible con pelos más gruesos adornando la punta. Los pies deben ser redondos y firmes. Estos Los perros pueden ser de cualquier color”.

Perros para la guerra, para la lucha contra otros animales e incluso contra gladiadores. Los antecesores de esta raza fueron, necesariamente, canes enormes y de una fiereza fuera de duda, descritos por romanos y griegos como “perros colosales”, “rápidos y nobles”, “terribles y ágiles perros loberos”…

Si avanzamos hasta el año 795 de nuestra era, asistimos a la invasión vikinga de Irlanda. Allí, la narrativa islandesa recoge referencias de regalos en forma de perros de caza que fueron llevados al país norteño: “Es grande y no peor que un hombre corpulento. Además, es parte de su naturaleza que tiene el ingenio del hombre, y aúlla a todo aquel que reconoce como tu enemigo, pero nunca contra tus amigos. También puede ver en el rostro de cualquier hombre si tiene buenas o malas intenciones contigo, y dará su vida para ser fiel a ti”.

Con esta frase fue descrita la raza por Harry Walker en 1896 desde Suiza, un perro que introducía en su escrito como “una raza que hasta ahora ha sido casi desconocida en el continente y sólo recientemente ha vuelto a la luz del día en Inglaterra”.

En sus párrafos encontramos una descripción que nos ayuda a formar una imagen mental de lo que eran aquellos formidables cazadores: “Los informes coinciden unánimemente en que se trataba de animales colosales, de fuerza y coraje extraordinarios; un perro que era muy estimado por su habilidad para proteger a los humanos y sus pertenencias, así como su capacidad para cazar animales salvajes en particular”.

Ya en 1652 encontramos un edicto promulgado por Oliver Cromwell que prohibía la exportación de estos perros, una muestra más de la valía que se le atribuía a la raza, antes de poder llamarla así, en su función de cazador de lobos. Así se justificaba este edicto del 27 de abril de aquel año:

-“Por cuanto se nos ha informado de manera creíble que los lobos aumentan mucho y destruyen mucho ganado en varias partes de este dominio y que algunos del grupo enemigo, que han depuesto las armas y tienen libertad para ir más allá de los mares, y otros intentan llevarse varios perros tan grandes, por lo que su raza, que es útil para destruir a los lobos, si no se evita, se descompone rápidamente; por lo tanto, se prohíbe a todas las personas exportar cualquiera de dichos perros. de este dominio".

Como hemos visto, tras el esplendor de una raza que fue considerada como tesoro nacional por sus aptitudes en el control del lobo, pasó por un periodo oscuro en el que estuvo prácticamente ausente de los campos irlandeses. Esto se prolongó hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando aparecen nombres como H.D. Richardson o Mr. McNeill pero, sobre todo, el capitán George Augustus Graham, admirador y criador de perros de caza nacido en Inglaterra. Sin haber visto al perro lobo original de Irlanda, comenzó una cría que partía de lo prácticamente imposible hacia un perro de caza gigante, algo que fue precisamente lo que guio a los pioneros de estos perros, ya que los perros lobo irlandeses originales nunca parecieron haber sido criados con un escrupuloso cuidado en cuanto a la pureza genética. Las líneas seguidas parecían ir encaminadas a intentar aumentar el tamaño de los perros de caza alimentándolos, destinando a la cría los de mayor tamaño y cruzándolos con mucha previsión. Se había marcado el objetivo de conseguir perros de una altura de 89 centímetros (35 pulgadas) hasta la parte alta del hombro.

Pero no fue fácil, puesto que algunos ejemplares morían y enfermaban debido a una cría enfocada únicamente a la morfología. Entraron en juego, según detallan historiadores de la raza, el gran danés y el borzoi, y la raza fue tomando forma hacia lo que hoy día conocemos como el perro lobero irlandés

El tamaño de un perro ‘gigante’
Si por algo destaca la raza es por el tamaño. Pero si atendemos a las referencias más antiguas, el perro que conocemos hoy quedaría como un animal de tamaño mediano. El escritor y médico irlandés Oliver Goldsmith conoció estos perros y los describió como animales de 48 pulgadas de altura, es decir, 121 centímetros. Por su parte, el doctor Johnson realizó una visita por el país y citó el cráneo de dos loberos a los que igualaba en tamaño con los de los burros. Aunque autores posteriores han señalado que este tipo de ‘mediciones’ deben tomarse con todas las reservas, aludiendo a que estos escritores ‘eran más precisos como literatos que como observadores

De aquella época solo nos quedan grabados e ilustraciones que poco pueden orientar acerca del tamaño de los perros precursores. Pero el irish wolfhound actual sí que tiene regulado un tamaño que debe promediar entre 91 y 86 centímetros en machos. Como vemos, el tamaño es la característica que ha marcado el devenir de estos perros desde sus orígenes hasta la actualidad.

De esta forma, hoy disfrutamos de un perro robusto, más que el lebrel escocés, y no tan masivo como el gran danés, de apariencia imponente, muy musculoso, fuerte, aunque estructurado elegantemente. Su peso oscila entre 54,5 kilos en los machos y 40,5 en las hembras

¿Realmente fueron perros cazadores de lobos?
Hay quien asegura que no existe prueba real de que estos antiguos perros se dedicaran a la caza de lobos. Pero sí que las hay, al menos testimonios que describen el trabajo de los canes cazadores tras haberlo presenciado. Uno de ellos lo encontramos en la revista Our Dogs, una publicación que nació en 1894 de la mano de uno de los periodistas caninos más reconocidos del mundo, Theo Marples. En un número del año 1911 encontramos una carta al editor que supone un documento interesantísimo sobre la experiencia de un granjero que defendía su ganado del lobo, nada menos que en Canadá, con una pareja de estos perros.

A continuación, la traducimos:

El borzoi contra el lobero irlandés como perro de caza de lobos

Al editor de "Nuestros perros". 1911.

Señor, estaba muy interesado en leer la última correspondencia sobre la caza de lobos con los Borzoi. Hace poco recibí una carta de un hermano de Canadá que tiene dos perros lobo irlandeses, un perro y una perra. En su carta describe dos peleas con esos perros y el lobo de la pradera. Se vio un lobo a varios cientos de metros de la granja, y él y el perro fueron tras él. El perro pronto vio al lobo y lo persiguió. Lo alcanzó muy rápidamente y lo abordó de inmediato. Cuando mi hermano se levantó en el lugar de la acción el lobo estaba fuera de combate. El perro se había roto la pata trasera y prácticamente le había arrancado la garganta.

Al día siguiente vieron a otro lobo acechando entre los arbustos cerca de la casa y los niños cogieron los perros y fueron tras él. Después de una buena vuelta en la pradera abierta, el perro lo atropelló. Este lobo, sin embargo, resultó más fuerte y más lindo que su presa del día anterior. El perro luchó valientemente, pero era dudoso que pudiera matarlo sin ayuda, por lo que la perra se lanzó a la refriega, atrapando al lobo por el antebrazo. Casi inmediatamente, antes de que el lobo tuviera tiempo de morder a la perra, el perro lo agarró por el cuello, cercenándole la vena yugular. Ambos perros estaban tan furiosos que casi destrozaron a la bestia antes de que pudieran detenerlos.

Vi a estos dos perros en una visita reciente a Beausejour, Man., y son típicos perros lobo irlandeses. Soy de la opinión de que son más adecuados para este propósito que cualquier Borzoi que haya visto en este país. Tienen mucho temperamento y velocidad, y son mucho más fuertes que los Borzoi.

Atentamente,

James B. Shadow.



¿Podrían cazar lobos los actuales irish wolfhounds?
Una pregunta interesante, pero con una respuesta poco menos que aventurada. Atendiendo a que los lebreles rusos sí que resultan eficaces en la caza de lobos, y estamos hablando de animales de hasta 10 centímetros menores en tamaño, no hay razón alguna que lleve a pensar que el actual coloso irlandés no podría, en una proporción mayor de efectivos con respecto a los lobos, acabar con la vida de los depredadores.

Pero hay más variables en este supuesto. La más relevante, la del lobo que habitaba en Irlanda. Se trató del lobo gris euroasiático, un depredador de un tamaño que le llevaba a pesar entre 32 y 59 kilos. Dos animales, perro y lobo, parejos en cuanto a corpulencia y que, en caso de enfrentarse, todo dependería de cuántos lobos y cuántos perros compusieran cada bando.

Cómo dudar de la valía de estos canes a la hora de enfrentarse a lobos si han sido empleados para la caza de depredadores mucho mayores, como el león? Aquí está la prueba, de tres ejemplares que allá por 1923 acompañaban a los cazadores de leones en Kenya.





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