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 Avistar osos, una gran excusa para recorrer la Cordillera Cantábrica

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MensajeTema: Avistar osos, una gran excusa para recorrer la Cordillera Cantábrica   Avistar osos, una gran excusa para recorrer la Cordillera Cantábrica Icon_minitimeSáb 28 Mayo 2022, 13:41

Avistar osos, una gran excusa para recorrer la Cordillera Cantábrica
Hay que tener buena vista, mucha paciencia y confiar en los guías especializados que conocen bien los momentos y las zonas donde suelen encontrarse

ENRIQUE SANCHO
Santander
Jueves, 26 mayo 2022, 14:56
No se trata de una moda, aunque algo de eso también tenga, es más bien un nuevo enfoque del turismo de naturaleza que propone descubrir la infinita belleza de muchos lugares de la Cordillera Cantábrica y, además, uno de sus tesoros más cuidados: el oso pardo que señorea por sus valles y riscos. Una modalidad que atrae a unos 20.000 visitantes cada año, genera 20 millones de ingresos y da empleo a más de 350 personas.

La relación de esta zona del norte del país con el oso viene de antiguo. No hay más que recordar la célebre historia del oso que mató a Favila, hijo de Don Pelayo y uno de los primeros reyes cristianos de España, cuando la capital era Cangas de Onís (739). No se sabe bien dónde se produjo el hecho, pero un relieve en el monasterio de San Pedro de Villanueva refleja la despedida de Favila y su mujer Foiluba al salir a la partida de caza.

Desde entonces han pasado casi trece siglos y el oso sigue ahí, en la Cordillera Cantábrica, especialmente en la que corresponde a Asturias y parece encontrase muy a gusto. Como otros animales salvajes de la Península Ibérica, como el lince ibérico, el quebrantahuesos o el águila imperial, tuvo su momento crítico hace algunos años, en el siglo XX, cuando la población estuvo a punto de extinguirse. En 1989 solo se tenían localizadas seis osas con sus crías. Hoy la población de osos en la Cordillera Cantábrica se estima en unos 300 a los que hay que añadir medio centenar en los Pirineos, la mayoría implantados de Eslovenia, pero aún así se sigue considerando en peligro de extinción y hay que cuidarlos. Son muy pocos si se comparan con los 36.000 osos que se calcula hay en Rusia, o los más de 7.000 de Rumanía.

Los autores de este reportaje en Somiedo.
Galería. Los autores de este reportaje en Somiedo. / CARMEN CESPEDOSA, E.S., FOP, TENT Y VARIOS

A eso contribuye, por ejemplo la Fundación Oso Pardo (FOP) que ahora cumple 30 años cuyos objetivos son la conservación y restauración de hábitats de elevado interés para la especie, el seguimiento de la población osera, la investigación aplicada a la conservación, la lucha contra el furtivismo, la educación ambiental y la prevención de conflictos entre humanos y osos. A otro nivel trabaja igualmente la ONG The European Nature Trust (TENT) cuyo objetivo es la protección y restauración de áreas silvestres de Europa y con programas en Reino Unido, Rumania, Portugal, Italia, Belice y España.

¿Sabrías que hacer si te encuentras un oso por el monte?
¿Sabrías que hacer si te encuentras un oso por el monte?
LETICIA MENA / Santander
Como se indica en su web y gusta repetir su fundador Paul Lister, «España ha conservado con orgullo gran parte de su vida salvaje. Dado que gran parte de la megafauna europea se ha perdido, especies emblemáticas, como el oso pardo, aún deambulan por los valles de la cordillera Cantábrica; el lobo ibérico y el lince aún acechan en los paisajes abrasados por el sol de la Dehesa y la Sierra de Asturias. Para el futuro de la biodiversidad europea, estas especies, y todos los agentes que forman el ecosistema ibérico, deben prosperar. Nuestra visión compartida es la de una Iberia más salvaje, donde los humanos coexisten con poblaciones de vida silvestre prósperas».


Galería. CARMEN CESPEDOSA, E.S., FOP, TENT Y VARIOS

Buscar el momento para verlos
Pero esa coexistencia debe hacerse con prudencia, por eso el avistamiento de osos se hace siempre a distancia y con el apoyo de profesionales que, además, ayudarán a localizarlos y, siempre que sea posible, verlos en libertad con ayuda de prismáticos, telescopios de tierra, catalejos... y suerte. Hay que tener buena vista, mucha paciencia y confiar en los guías especializados que conocen bien los momentos y las zonas donde suelen encontrarse. «Las mejores horas son por la mañana temprano o al atardecer -indica Luis Frechilla de Wild Spain Travel- especialmente en primavera, antes de que aumente el calor. Curiosamente las hembras con sus crías y los machos suelen estar en lugares diferentes; las hembras buscan alimento fácil y proximidad al refugio y se mueven en áreas relativamente reducidas, los machos tiene más horizonte y, además del alimento, les influye la proximidad a las hembras. Machos, hembras y crías son bastante exquisitos en la búsqueda de alimentos: brotes jóvenes, hojas tiernas, bayas, frutos carnosos... lo que les obliga a dedicar mucho tiempo a la alimentación sobre todo en calveros, piornales, pastizales y en los estrechos y empinados canales de los roquedos calizos. Pero su mayor placer son las cerezas (muchas veces cerca de poblaciones) y, sobre todo, los arándanos de los que llegan a consumir varios miles cada día».

También durante el verano, los osos comen insectos, saqueando colmenas –la miel es su principal tentación– y hormigueros, y aprovechan los restos del ganado despeñado o muerto por enfermedad. Es una práctica habitual que los paisanos entierren o cubran con grandes piedras el ganado muerto para evitar el contagio de enfermedades. El oso termina por detectar los cadáveres con su olfato prodigioso —incluso meses después de la muerte—, los desentierra y consume los restos, realizando un trabajo inasequible a ningún otro carroñero cantábrico.


Galería. CARMEN CESPEDOSA, E.S., FOP, TENT Y VARIOS

Las cosas se complican al llegar el otoño y acercase el momento de la hibernación. Es entonces cuando las hembras deben consumir el máximo de comida, pues el éxito reproductor depende de la disponibilidad y la calidad del alimento otoñal. El número de oseznos que nazcan en invierno y quizás su supervivencia posterior dependerán de la cantidad de grasa que haya logrado acumular la futura madre durante el otoño. En la cordillera Cantábrica, el alimento más importante está formado por las bellotas de roble, seguidas de los hayucos, las avellanas y las castañas, amén de otros frutos carnosos, como zarzamoras, serbales y madroños.

Una naturaleza intacta
Aunque al avistamiento de osos en libertad no es tarea fácil y cuando se tiene suerte hay que hacerlo a una distancia entre 500 y 2.000 metros apreciando unas pequeñas motitas que se mueven entre roquedos y bosques, en la excursión se pueden apreciar otros animales como el gato montés, venados y rebecos, el esquivo urogallo, el águila real y el quebrantahuesos, y con suerte algún lobo o zorro. Por supuesto, no faltan las razas domésticas autóctonas como el caballo asturcón o la vaca carreñana, vigilados de cerca por los pacientes vaqueiros. Pero tal vez lo mejor de esta visita a Asturias sea el escenario en que todos esos animales caminan –o vuelan porque aquí se encuentran también 142 especies de mariposas, dos tercios del total que hay en España–.


CARMEN CESPEDOSA, E.S., FOP, TENT Y VARIOS

Un tercio de la extensión de Asturias son áreas protegidas y buena parte de ellas la ocupan sus cinco Parques Naturales. El de Somiedo es el más antiguo de Asturias y Reserva de la Biosfera, recibe el subtítulo de «Territorio del oso pardo» y, en efecto, en él se concentra la mayor densidad de estos plantígrados. Pero hay mucho más. En su extenso territorio de unos 300 kilómetros cuadrados que comienza a apenas 200 metros de altura pero llega a cumbres de más de 2.200, punteados por lagos de aguas oscuras que guardan historias milenarias, se combinan pastos, matorrales, bosques de encinas, robles, acebos, quejigos, rebollos, abedules y hayas. Todo parece un dominio de la naturaleza solo alterado ligeramente por la presencia salpicada de las hoy casi abandonadas brañas y los dispersos teitos, las construcciones de madera o piedra con techado de hiniesta o escoba negra y paja donde los vaqueiros guardaban el heno y se refugiaban mientras los animales pastaban la fresca hierba. Las brañas de Pornacal y Mumián constituyen los conjuntos etnográficos más importantes pero por desgracia no reciben la atención necesaria para ser conservadas. En el cercano Museo Etnográfico de Somiedo se puede descubrir cómo es la vida de las gentes de la montaña, sus peculiar arquitectura, sus relaciones con el medio, su economía y sus objetos de la vida diaria.



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EL PEOR ENEMIGO DE UN ARMA ES EL OXIDO Y LOS POLITICOS
TU ODIAS A ESPAÑA YO A TU PUTA MADRE¡¡¡¡¡¡

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