Caza & Armas
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 Cazador.

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MensajeTema: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 26 Ene 2022, 18:21

CAZADOR



Como casi siempre, tengo que ver algo que me recuerde antiguas historias, y hace unas horas, almorzando en una terraza de un bar, ha sucedido algo que me ha recordado cosas muy lejanas en el tiempo, pero nítidas en la memoria.

Entre langostinos y jamón, me retrotraje más de sesenta años en el tiempo,  pero ya llegaremos a eso, aún estamos en la terraza del bar tapeando mientras sale una buena paella de mariscos, todo esto, regado con un buen blanco semiseco.

Esa terraza, está en una zona peatonal donde hay varios bares, y también, y muy afortunadamente ubicado, un pequeño parque infantil con los aparatos que suelen entretener a niños de hasta de siete u ocho años, pues los toboganes, columpios y balancines ya no atraen a los de más edad.

A esas horas los escolares ya han salido, pero sus “recogedores”, no son tan tontos como para pasar por allí, pues los cacharritos atraerían a los nenes y sería difícil no perder un rato allí, cuando en realidad ya deberían estar almorzando. Así que las atracciones estaban inertes.

De improviso, aparece en escena un chaval a la carrera de unos diez o doce años, el cual se lanza hacia el tobogán, ascendiéndolo de abajo arriba como solíamos hacer casi todos cuando teníamos su misma edad (si teníamos la suerte de toparnos con un tobogán, cosa muy difícil por aquellos años), y cuando el crío culminó la rampa, siguió su ascenso por otro sitio hasta culminar un techo muy alto que le sirve al tobogán de adorno, además de proteger a los infantes de la lluvia mientras esperan su turno para deslizarse por el mismo.

Una vez coronada la máxima altura del chisme, y ya de pié en el techo guardando el equilibrio con la ayuda de sus brazos, se percata el chaval de que hay unas ramas de un árbol cercano, y sin pensárselo, salta hacia ellas usando sus piernas para hacer tenaza con otra rama más gruesa para no caer, se estabiliza, y tras andar por las ramas, nunca mejor usado ese dicho por lo literal que tiene en este caso, llega a la copa del árbol a unos seis o siete metros de altura, y allí se queda mirando, más bien oteando los alrededores. Como si  estuviera subido en el carajo de un bergantín buscando nuevas tierras por descubrir, y soñando las aventuras que en ellas le esperan.

En realidad miraba a cuatro o cinco chavales de su misma edad, que estaban en uno de los bancos del parque, todos ellos con su mundo dentro de un móvil. No me había percatado de estos hasta que “el mono” los miró. Los absortos chavales, ni se habían dado cuenta de las peripecias del improvisado Tarzán.

Contrapuntos en un parquecito. Lo ahora normal, los del banquito “empantallados”, y lo ahora anormal e ilegal… Boy, el hijo de Tarzán, atalayando sus dominios desde la copa de un árbol.  

Me ha alegrado el día ese chaval, aún quedan almas inquietas que quieren ver la vida desde lo alto, desde otra perspectiva, con otro ángulo, aunque tengan que desafiar las leyes de la gravedad y las humanas, para así ver lo que quieren, sin que nadie les diga dónde mirar, y no viviendo  entre magapixels cargados de historias y criaturas imposibles, inventadas por mayores que en su mayoría, nunca salieron ni saldrán de esas mismas pantallas, y que  te meten en el coco lo que a unos pocos les interesa para forrarse ante la resignación de padres y familiares, y también casi siempre, por la conveniencia de estos.

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Un pequeño revolver negro de mistos le dejaron los Reyes Magos sobre una vieja silla tras su segundo cumpleaños. Había que ponerle un misto, apuntar y apretar el “gatillo” para escuchar la moderada deflagración del pequeño detonante, y recargar para volver a disparar. Casi siempre la “víctima” era la misma, su madre, que con gran amor y tras recibir el balazo, se hacía la herida y después la muerta, mientras el pequeño pistolero se reía de su exagerada pantomima. Después, besos y abrazos maternales acababan siempre con aquella tierna escena de juegos.

Un año después, como el viejo revolver ya disparaba solo con la ayuda de una gomilla de tanto tiroteo, los mismo Reyes, le trajeron otro revolver más grande y de un cromado reluciente, que traía una corona de mistos… ¡¡qué bien, muchos tiros sin recargar!!,  pero la  alegría le duró poco, el gatillo era tan duro que no podía dispararlo con un solo dedo, además de que al ser tan grande, sus pequeñas manos no lo abarcaban. Se ve que los Reyes se habían equivocado de talla, pues al que le estaba bien y podía apretar el gatillo era a su padre. Nunca pudo dispararlo, así que siguió cambiándole gomillas a su viejo y suave revolver “pavonado” para poder disparar, el cual, al tener un solo tiro, tenía que apuntar muy bien antes de “matar” a sus presas.

Y así poco a poco, aquel niño se empezó a fijarse en arcos, lanzas, escudos, rifles…cualquier cosa que saliera en las pelis de romanos y vaqueros del cine y después en la tv. Poco después descubrió que un niño llamado David, había matado a un hombre enorme con una honda, y no había la más mínima duda, pues en el libro de Historia Sagrada de un amigo mayor que él, se veía muy bien en un dibujo lo grande que era Goliat… ¡¡ era un gigante ¡!.

Así que con cinco o seis años, harto ya de tirar piedras a mano y habiendo desintegrado a tiros su viejo revolver, cogió una cuerda y se hizo una honda igual a la que vio en el libro, y en cualquier descampado de los muchos que por aquellos años había por las ciudades, le pegaba pesñascazos a todo lo que veía, incluido… ratas, lagartijas, lagartos, ranas, “bichas”...etc.

Pero no estaba contento, pues tenía que tener mucho cuidado con aquella primera honda que copió del libro, pues era muy larga y casi daba en el suelo al voltearla. Así que le acortó a la suya las cuerdas y le añadió un trozo de skay para alojar “los proyectiles” que cortó de un viejo sillón abandonado en uno de aquellos descampados.

Aquel primer intento es lo que se diría ahora “un prototipo”, y al seguir su intuición consiguió otra “arma” más manejable, que giraba más rápido y que imprimía mayor velocidad a “sus proyectiles” aún a costa de ser estos más pequeños, y sin darse cuenta, y también consiguió mayor número de aciertos.  Además de tener la ventaja de poder disimularla entre las cuerdas de sus trompos dentro de sus bolsillos. Sin él saberlo y por necesidad, había recurrido a los principios de la Física, y había usado para ello lo que muchos después denominaron…  I+D. Muchos años después, siendo un muchacho,  supo que el hombre primitivo hizo lo mismo que él en los primeros albores del tiempo. Y pensó… ¡¡ pues no hemos evolucionado mucho, lo que sí hemos hecho, es ponerle nombre!!.

Hacía tiempo que usaba un tirador (así le llamamos por aquí a los que tiran plomos pequeños, que no son tirachinas), y para este no tuvo que hacer el cuerpo de madera, pues había un kiosko en el barrio que ya los vendía, o bien con forma de corazón (inútil) o bien con la forma que debía tener y que no soy capaz de describir ni he visto niguno por Google. Se le ponía dos cáncamos pequeños junto a la pequeña muesca en V por donde pasarían los plomos lanzados y en los cáncamos las finas gomillas. Esas gomillas de color verde claro y los plomos, que te vendían un dedal en el que cabían unos treinta y tantos plmos por una peseta también los vendía en aquel kiosko. Le metió doce gomas en cada cáncamo, pero así era muy difícil mantenerlo tensado y hacer puntería, así que un amigo mayor le dijo que le pusiera 6 gomillas a cada lado, pero como eso le pareció poco, pues ocho gomillas, y así quedó perfecto... y se ahorró el I+D. Las gomillas restantes se guardaban en una cajita con polvos de talco para que no se picaran.

El entrenamiento con el tiraplomos, era matar moscas posadas a unos dos o tres metros, y con eso se aseguraba de que a ocho o diez mts metía el plomo en la cabeza de gorriones y palomas, pues darles en el cuerpo no garantizaba su cobro.

Llegado el verano, y como siempre, al niño lo llevaban al pueblo con su abuela paterna, y por aquellos campos se pasaba las horas buscando animales para ver que hacían, donde iban… e iba tomando nota mental de todos los campos con cultivos o sin ellos, caminos, veredas, vallas, pozos, arroyos, chozos y grandes agujeros donde esconderse o dónde coger los diferentes frutales que los campos ofrecían, y no había árbol alto o tapia a la que no subiera (como el chaval del parque), solo por ver más lejos, o para coger la mejor fruta, o para evitar los perros que custodiaban algunos campos. Llegó a conocer aquellos lares mejor que la mayoría de habitantes del pueblo, que casi no salían de sus calles.

Mientras recorría los campos, cazaba con su honda pequeñas piezas, incluidas aves posadas. Pero la siguiente meta era ampliar su arsenal… ¡con una lanza!. Así que terminadas sus vacaciones, cuando regresó a la ciudad, ya tenía en mente hacerse una. Todo estuvo a su favor, pues su madre haciendo ganchillo se le cascó la punta de una aguja, ella la tiró y él la recogió. Se puso en un escalón de la calle a sacarle punta hasta que quedó satisfecho de su agudeza. De ahí a buscarse un palo de escoba de madera, hacerle un agujero en el centro con una puntilla y meterle la trasera de la aguja mojada en pegamento… un paso. Prueba del arma… mal, no iba recta, se torcía en el aire. Y sin saberlo, vuelta al I+D.

Se le ocurrió liarle un alambre en la parte delantera del palo de escoba, justo después de la aguja. Prueba y error, hasta que el venablo voló recto y se clavo en una puerta vieja. Menos mal que clavó poco y se cayó al suelo, pues si no, se habría partido la punta. Arma terminada, a esconderla y esperar al verano. Pero ¿¿por qué ir solo con una lanza??… ummm, tendría que hacerse un arco y flechas. Y los hizo, el arco como el de las pelis de indios, corto, y las flechas con la punta echa de platillos de refrescos previamente aplanados en las vías del tranvía de su barrio, y posteriormente dándole forma de punta sobre el vástago de la flecha a base de martillo y los guardo junto a la lanza.

Llegado el verano, preparó sus cosas para que su padre lo llevara al pueblo, el pequeño arco desmontado parecía una simple vara, y las tres flechas cabían en la maleta, la honda y el tirador en el bolsillo y lanza en la mano como si fuera un romano -verás que verano me pego-, pensó el niño. Al salir de la ciudad y al pasar por un puente, su padre paró el coche, le cogió la lanza, y la arrojo al descampado que estaba a muchos metros por debajo del puente.

- Volaba muy bien, buen trabajo, pero tu madre no estaba muy tranquila por si le saltas un ojo a alguien.

Lo recurrente que era por aquel entonces lo del ojo, ¿cuanto más fácil era darle en cualquier otra parte del cuerpo a alguien antes que en el ojo?, pero lo de dejar a alguien tuerto o ciego, parecía ser peor que darle en el coco y mandarlo con San Pedro. ¡¡ En fin… mayores ¡!.

Menos mal que su madre no sabía lo del arco, las flechas, la honda y el tirador, que si no, se lo larga al padre y este lo devuelve a la “edad de piedra”. Su padre nunca tuvo el más mínimo interés por ninguna actividad campestre, así que no podía entender al muchacho, ni entendía su afición por las armas, y siempre lo tomó como cosas de niños. Nunca como… cosas de cazador.


Tendría ya unos ocho años cuando vio como un muchacho salía de su casa con una escopeta de plomos, así que allá que se fue. Según le dijo este iba a entrenar, para lo cual puso una lata a cierta distancia sobre un muro de piedra, e hizo que el chaval se escondiera tras una pared… por los rebotes, le dijo. A pesar de esa precaución, y al ir siempre con un bañador pelado,  el rebote de un plomo le alcanzó la panza al chico, haciéndole de inmediato un cardenal sangrante.

Cuando lo vio su abuela le preguntó por ello, y el niño le dijo que no sabía cómo había sido. Cuando lo supo Manolito, que así se llamaba el de la escopetilla, en compensación por no delatarlo lo llevó a buscar alúas en un hormiguero y con ellas a poner un saco de costillas…. ¡¡Juuuas, que pasada!!, sembrar costillas en un campo de higueras e ir escuchándolas saltar detrás de ti conforme plantaba más. Una vez acabada la siembra, volver a la primera y empezar a recolectar pajaritos. Que buenas fritadas hacían para varios amigos un par de veces por semana.

Y el chaval, para agradecerle su deferencia y amistad, llevó a Manolito a un bien guardado secreto de sus solitarias correrías, un chalet enorme, el cual tenía en su jardín, aunque muy oculta por la vegetación y los árboles, una gran e inmaculada piscina de aguas preciosamente azules.

El chalet tenía una alta valla para hacer desistir a extraños, pero un día, buscándole las vueltas por haber visto allí dentro un precioso abejeruco al cual quería dejar seco, el niño descubrió un pequeño roto en la valla por la parte más escondida, por el cual cabía el cuerpo. Mucho después supo que aquel chalet pertenecía a una familia de Madrid, la cual pasaba sus vacaciones en la playa, y el chalet estaba mantenido por un hombre del pueblo que iba algunas mañanas, pero nunca por las tardes, y el fin de semana ni aparecía.

Así que algunas tardes y para mitigar los calores del verano sureño,  se colaban en aquel vergel, y disfrutaban de aquella perfecta y solitaria piscina, pero sin hacer ruido para no atraer a otros y que aquello se convirtiera en una romería, cosa que pasó un par de años después, y que el jardinero cortó por lo sano al arreglar la valla y aparecer a cualquier hora de improviso. Fue bueno mientras duró, así que volvimos a jugárnosla en la alberca de oscuras aguas de un cateto local medio loco, que te tiraba cartuchos de sal en cuanto te veía, gritando a todo lo que le daban sus pulmones. Le temía más a sus berridos que a sus cartuchazos.

Cierto día recorriendo los campos con una cuadrilla de "cazadores" de su misma edad, se toparon con una culebra grande subiendo por el tronco de un olivo. Esta, en cuanto sintió al personal, apretó el arrastre, pero de nada le valió, pues el chaval que llevaba una flecha preparada por si le salía algo, la dejó clavada por la cabeza al tronco a unos 5 o 5 mts de distancia. Aunque los compañeros alabaron su puntería, él pensó que fue un tiro con mucha suerte.

Nunca pensó que los platillos de refrescos funcionaran tan bien como puntas, y tras desclavarla del olivo y rematarla, observaron que estaba irregularmente rellena, así que con el pié, empezaron a estirarala contra la tierra, y poco a poco fueron saliendo por detrás una camada de ratones sin pelo, más de una docena se había zampado la bicha, todos rojitos y en proceso de digestión por los líquidos que los acompañaban en su salida. Menuda escabechina había hecho el reptil. La punta de la flecha quedó muy mal, pero aún le quedaban otras dos, y ya haría alguna más. 

Algunos días, la hora de la siesta, el niño se iba a casa del hermano de su abuela que tenía un corral con cuatro higueras, y unos cuantos árboles frutales más, además de una parra aeréa de unos 4X8 mts. Todas estas golosinas eran irresistibles para los pajarillos, y el chaval, sentado en el suelo y con la espalda pegada al tronco de la higuera que estaba en el cntro del corral, y plomos en boca, esperaba inmóvil a sus presas, siendo dueño y señor de aquel pequeño corral, pues su tirador alcanzaba por completo cualquier sitio querencioso de aquel vergel. Ojo en la parra con las avispas, que esas no se andan con tonterías, como comprobó muchos años después.

Cierto día, tras su escabechina pajarera siestera, al ir de vuelta a casa de su abuela le paró por la calle un municipal del pueblo, al cual todos conocían por el mote de El Colorao, por lo roja que tenía la cara. Este, muy aviesamente, le pidió suavemente al niño ver aquel tiraplomos que llevaba metido en la cintura de su bañador, el inocente crío se lo dió pensando que tenía interes en ver lo bien hecho que estaba, que inocente, tal cual, cuando el guindilla lo tuvo en su mano, dijo "muy bonito" y lo arrojo al tejado de una casa vecina diciéndole... ¡¡así no dejas tuerto a alguien!!. ¡Que manía la de los mayores con lo dejar tuerto a la gente puñetas!, entre este y mi padre me podían dejar desarmado en un minuto.-pensó el niño-. Y aprendió a esconder mejor sus armas, y a correr en caso de que alguien con uniforme encaminara sus pasos hacia él.

La idea de la lanza no se le quitó, y como no tenía palo de escoba ni aguja grande a mano, decidió cortar una caña del campo para probar a ver como iba sacándole punta a la caña… otra vez y por necesidad… vuelta al I+D. En el proceso de alisar la caña, una astilla se le metió entre la uña y la carne del pulgar izquierdo. Su abuela y su tata intentaron sacarla en vano, así que lo llevaron al médico del pueblo, el temible D. José, que tras recortar la uña hasta sangrarle y dolerle, y no poder cogerle con la pinza la astilla, tomó otra decisión, la cual cuchicheo en el oído de su abuela, y el niño en cuanto vio la cara de la abuela, supo que nada bueno tramaba aquel gordo de babi de color blanco sucio.

Por aquellos años, y menos en un pueblo perdido de Andalucía, no había anestesia, así que antes de que el chaval escapara, lo sujetaron entre unos cuantos pacientes que estaban en la consulta, cosa que les dio un trabajo muy grande pues el niño era grande y fuerte para su edad. Después de mucho pelear, lo amarraron en un viejo sillón castellano de madera que parecía estar hecho para torturar a los pobres pacientes, así que allí lo inmovilizaron tras atarlo bien fuerte con una con una enmohecida cuerda de pozo que tenía el sádico D. José para estos menesteres. Con los brazos y muñecas amarrados a los brazos del enorme sillón, y con su mano inmovilizada por la sucia manaza de un tío que parecía un albañil porque iba lleno de polvo y mezcla. Todo muy aséptico y esterilizado para lo que venía.

Después de conseguir inmovilizarlo tras mucho batallar y ante los gritos y llantos del niño, Pepe, el gordo del babi guarro, le levantó y arrancó la uña al chico cual tortura china, y sobre la carne viva, hurgó con la pinza hasta coger la fina astilla, la cual para desgracia del niño, se partió en varios trozos y así tuvo que ser sacada… a trozos, y mientras más hurgaba con la pinza aquel sádico Torquemada, más daño y más sangre, y para mayor saña, despejaba esta  con chorros de agua oxigenada para poder ver lo que hacía. Y quien diga que ese agua no escuece, es que no la ha probado en carne viva.

Tras terminar la tortura, y una vez el gordinflón se puso recto, el chaval creyó que todo había terminado. ¡¡ Ja ¡!, estaba claro que no conocía bien a Pepón, pues este, sin mediar palabra, se dispuso a calentar los útiles de “pinchar”… ¡¡ y le cascó una banderilla de antitetánica pa rematar la faena  ¡!. Según dijo aquel descendiente de Torquemada y Bocanegra, que lo hacía más que nada por las condiciones de la “improvisada operación”, que por la astilla. ¡¡ Joderrr, haberle dicho al albañil que se escamondara hasta los sobacos antes de agarrarme… y haber esterilizado la cuerda de pozo ¡!.

Vendas y curas diarias mientras crecían y se caían uñas hasta salir la definitiva, que no fue excusa para no salir al campo ante las broncas de la tata y la abuela por las posibles infecciones, y le gritaban mientras este corría… ¡¡ como se te infecte volveremos  a la consulta de D. José ¡!, ¡¡ antes me corto el dedo abuela!!, respondía el chaval. La querencia es la querencia, y el que tiene un vicio… . Entre la que le tiró su padre y lo de la caña, se olvidó de la lanza, pues le pareció que esas habían sido señales para no construirla, seguramente y tal como había predicho su madre, habría mandado  a alguien a vender cupones.

Cuando el niño cumplió los doce o trece años, Manolito había venido de la mili y ya era un hombre, y su padre le dio su vieja Ugartechea del 12 con cartuchos recargados. Y de ahí a llevar al chaval de caza, un paso. Cierto día, le dijo Manolito al zagal que si quería tirar algo “con la de cartuchos”. Este casi se mea en los pantalones cortos de la emoción, pues ya no iba por ahí en bañador… le daba corte, más de una niña del pueblo ya lo miraba. Las mujeres siempre por delante en estas cosas... ¡¡ mecachis !!.

Mañana iremos a conejos, le dijo Manolito, y al primero que veamos parado le pegas un cartuchazo, ese era el plan. Pero el hombre propone y Dios dispone, y al rato de patear el campo, divisaron a lo lejos un conejo parado, pero vuelto de espaldas. Al chico no le parecía bien pegarle un tiro, era como matarlo a traición, así que tal y como le había visto hacer a Manolito, se encaró la plana, y dio un silbido para poner en fuga al roedor, pero este estaría sordo porque ni se inmutó, no así una paloma que salió como un cohete de un olivo, para acabar hecha una pelota de plumas en el aire tras recibir el puñado de plomos del cartucho recargado.

Manolito al principio se mosqueó porque lo previsto como primera pieza… ¡¡ te dije un conejo parao, coño ¡!, pero tras la bronca que le metió al muchacho, reconoció que había sido “una buena chamba” y felicitó al chaval por su estreno, pues no podía haber sido mejor. El conejo tras el tiro había despertado y desaparecido, nunca supo la suerte que tuvo. Al rato un moretón en el hombro del chaval, el cual descubrió al desnudarse antes de acostarse, pues ni se enteró.

En las siguientes salidas Manolito y el chaval descubrieron que aquel primer cartuchazo no había sido una chamba. Aquello de tirar un solo tiro tanto con su viejo revolver, como con la honda y el arco, posiblemente le había ayudado a afinar con la escopeta. Todo eso quedó en secreto entre ambos amigos, pues si su abuela o su tata se enteraban y se chivaban a su padre, se acabaron los veranos en el pueblo. Ese mismo año le pidió a su padre una escopeta de plomos, y su padre, siempre algo raro para todo, en vez de regalarle una Gamo o Norica, le compró una rarísima Setra de embolo de difícil y lenta recarga… pero esa es otra historia.

¿Y sabéis porqué pasó todo esto y os lo puedo contar?... pues gracias al Boy del siglo XXI, y a que los móviles no se inventaron medio siglo antes… ya veis.  Cazador. 1808262541

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Última edición por Enjarao el Vie 28 Ene 2022, 16:35, editado 3 veces

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Tarabanco

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 26 Ene 2022, 18:40

Gracias Enjarao, por tus lineas bien pensadas y escritas.
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Asterix
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 26 Ene 2022, 19:13

Gracias, Paco, me has transportao a mi niñez, excelente y emotivo relato.
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BBF
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 26 Ene 2022, 19:52

¡Qué recuerdos don Paco!
Yo también fui fabricante de útiles varios... me gustaban todos.

Muchas gracias por el relato, esperamos que pronto otro hecho cotidiano y fortuito desencadene el próximo.

Saludos
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Jager
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 26 Ene 2022, 21:47


Gracias Paco buen relato, has conseguido devolvernos a la niñez.....

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Enjarao
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 00:23

Gracias por leer mis historias compañeros. He editado el texto para añadir la caza de la culebra, que yendo esta tarde de paseo se me vino a la mente, y sería imperdonable no incluirla en el relato. Cazador. 1808262541

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 09:21

Gracias, Paco. Muchos nos vemos reflejados en el relato.

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Un saludo

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 10:19

Gran relato Paco, muchas gracias

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 12:29

Si eres tan hábil con el arma como como
Lo eres con la “pluma”….no hay pieza que escape.
Gracias
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viti
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 13:39

Gracias amigo

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EL PEOR ENEMIGO DE UN ARMA ES EL OXIDO Y LOS POLITICOS
TU ODIAS A ESPAÑA YO A TU PUTA MADRE¡¡¡¡¡¡
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 27 Ene 2022, 14:34

Yo hice hondas, tirachinas con neumáticos de bicicleta que no tenian "gran poder de parada", arcos...  Hasta una ballesta hice con el soporte de un bombín de pié de los que  vendían los negros el dia de feria!!
Por culpa del I+D me llevaron a coser dos tendones de la mano derecha, seccionados durante el proceso de fabricación de un bowie a partir de un cuchillo de cocina.
Cuando la enfermera me colocó la goma esa de los análisis... Vaya descubrimiento, esa si podía dar poder de parada al tirachinas!!!
Tardé años en conseguir una.
Gracias Enjarao por hacerme recordar estas cosas que tenía olvidadas.

Pues me alegro por tus I+D, pero no por tu tendón. Pero me has recordado algo más que se olvidó en la historia, lo del tirachinas me ha recordado lo que nosostros llamábamos por aquí "un tirador", que es un trozo de madera con forma y una pequeña V arriba en el centro, con dos cáncamos arriba junto a la V, en los cuales se ponían gomillas finas, y sujetas a ellas una badana fina para alojar los plomos. Con eso, era la pesadilla de los "fringélidos".lol! Lo añadiré a la historia porque también me pasó algo digno de contar con ese "arma", pero mañana.  

Gracias por recordármelo. Cazador. 1808262541
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cr10155

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeVie 28 Ene 2022, 20:55

¿Que placer leer tus relatos!, no puedo por menos que dar las gracias
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Josecuvo

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeVie 28 Ene 2022, 23:21

Relato sencillamente magistral. Muchas gracias!!
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javigb
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeSáb 29 Ene 2022, 11:01

¡¡¡¡GRACIAS por compartir esas vivencias!!!!
También me ha acercado a los tirachinas hechos con una " Y " que cortábamos de las mimbreras del pueblo..... Y a la del 4,5 que iba fina como nada Very Happy Very Happy

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Imposible es sólo un estado de ánimo.
Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el Diablo se estremezca y diga...."¡¡¡Hostiaaaaa...  Este tío ya se levantó....!!!
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MELENAS65

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeSáb 29 Ene 2022, 12:09

javigb escribió:
¡¡¡¡GRACIAS por compartir esas vivencias!!!!
También me ha acercado a los tirachinas hechos con una " Y " que cortábamos de las mimbreras del pueblo..... Y a la del 4,5 que iba fina como nada Very Happy Very Happy

Cazador. 4061443811  ¡ Qué tiempos ! ... yo aburría a mi viejo para que trajese una horquilla cuando volviera de cazar para hacer el famoso tirabeques... luego cubierta de bicicleta para las gomas y los privilegiados con enchufe en el Hospital, traían gomas de látex para el suero, que se estiraban más ...  ese armamento estaba destinado a las lagartijas Cazador. 1612022366  y qué decir de los veranos que pasábamos con las carabinas del 4.5 ( yo tuve una Nórica que compró el viejo de segunda mano... ) , matando ranas todo el mes de Agosto... Cazador. 835749304 Cazador. 835749304 ¡ qué selección genética hacíamos : la competición consistía en quien mataba más y más gordas :suda:pasábamos con las carabinas plegadas delante del Cuartel de la Guardia Civil, y recuerdo que estos al principio nos preguntaban dónde íbamos a las dos de la tarde con ese calorazo y cuando se lo decíamos, nos aconsejaban ponernos visera ... ¡ joeeer, casi como ahora ! ... Acabamos el verano, más negros que el azabache y con más líneas que una cebra, de ir arremangando el pantalón  corto cada día un poco más... Cazador. 2322082207  

Los únicos dias que íbamos más tarde eran los sábados, porque a las 15:30 ponían en la tele " El nuevo Show de la Pantera Rosa y el Oso Hormiguero "... joder: hace ...43 años...

Y al final del verano, merendola de ancas de rana, y aprovechando estas como entremeses, los mayores aprovechaban para reunirnos a todos y hacer una buena chuletada...  Cazador. 1612022366

¡ Qué rápido pasa el tiempo, y qué viejo soy ... Cazador. 3295746686 Cazador. 3295746686 Cazador. 3295746686

Gracias Maestro por meternos en la cápsula del tiempo y volver a esa época de nuestras vidas, por un ratito...

Un saludo.
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llabanquetu

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeDom 30 Ene 2022, 14:33

Gracias por el artículo,como casi siempre que cuentas tus vivencias se hacen agradables de leer
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Enjarao
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeMiér 02 Feb 2022, 22:50

Gracias a todos por vuestros comentarios, me alegro de haberlos transportado muchos años atrás, que por desgracia, serán irrepetibles, y ningún niñ@ podrá nunca tener aquella sensaciones, al menos en este país.

Supongo que en otros lugares del mundo con menos restricciones y que se parezca más a la España de los 50-60 del pasado siglo, sería posible hacer lo que he relatado en esta historia, afortunados ellos.

Como ya he dicho, no era un tirachinas, era un "tirador", y tiraba plomos pequeños y era más efectivo que un tirachinas, pues era más preciso y más elaborado, y el plomo entraba en animales pequeños muy bien, dejándolos fritos al instante, como una escopeta de aire comprimido del 4,5. A ver si tengo algo de tiempo, y dibujo en una hoja como era el cuerpo de madera del cacharro, pues era muy anatómico para el fin al que estaba destinado. Nada que ver con un tosco tirachinas. Si no fuera porque sé que no encontraré las gomillas necesarias (como ya he dicho las gomillas que sobraban las guradábamos en una cajita con polvos de talco para que no se picaran) , os hacía uno solo para que lo viérais... y para disfruralo ¡que coño!  Cazador. 2700823864  Cazador. 2700823864  Cazador. 2700823864

LLegué a ver uno que se hizo un mecánico de una pieza de aluminio, sin necesidad de ponerle cáncamos, pues la pieza de aluminio fue cortada, tallada y limada con los cáncamos en el mismo bloque de aluminio... una pasada, y el tío se había buscado un trozo de badana gris a juego con el alumino del cuerpo. Cuando lo ví me no me lo creía, una maravilla tecnológica, tanto es así que uno que estaba allí le dijo que le hiciera uno y el otro dijo que ni pagándole hacía otro igual, de la lata que le dio hacerlo.

Los tirachinas de la época, se hacían de una horquilla de rama de arbol que fuera lo más simétrica posible y con el grosor adecuado para que no cascara, la cual se trabajaba hasta dejarla suave, se le hacía unas muescas en los filos superiores de la horquilla donde se cojían las gomas, estas sacadas de cámaras viejas de bicicleta, pues las de auto o moto eran más gruesas, más duras, menos dúctiles, y su diámetro mas pequeño que el de la bici, así que las tiras que se podían sacar eran menos idóneas para los tirachinas.

Las gomas se cortaban de 1.5 cms X 15-20 cms más o menos, y se amarraban a la horquilla con alambre para que no se soltaran al tensar este, y en el otro extremo se ponía un trozo de cuero de la anchura necesaria, tambien amarradas las gomas con alambre, para poner chinas por ser estas lisas (mejor que piedras), del tamaño adecuado a ese cuero, y con aquel rústico aparato, se podía hacer mucho daño. El tirador (de plomos) era mucho más sibarita..Cazador. 1808262541

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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitimeJue 03 Feb 2022, 20:25

¡Vaya don Paco! Tiene que hacer un manual, con sus planos y todo: "Como Fabricarse un Tirador Custom" Cool Cool Cool

Saludos
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MensajeTema: Re: Cazador.   Cazador. Icon_minitime

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