Caza & Armas
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.



 
ÍndiceÍndice  PortalPortal  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

 

 PH... (Professional Hunter).

Ir abajo 
AutorMensaje
Enjarao
Moderador
Moderador
Enjarao

Mensajes : 5431
Fecha de inscripción : 17/11/2012

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeVie 06 Mar 2020, 13:36

Hace unos días, en un grupo de wassap pusieron un video de un gato casero que en sus correrías nocturnas había cazado un conejo, la escena era para mostrarla a los animalistas, a ver si así se dan cuenta que nuestros animales caseros (me niego a llamarlas con el despreciativo nombre de mascotas) no son simples peluches a los cuales sacar a pasear, alimentar…etc.

Si se les deja hacer, pueden ser máquinas de matar, pues en eso estuvo su supervivencia  hasta que el hombre en el principio de los tiempos empezó a admitirlos como sus compañeros, sin duda porque colaboraban con ellos en la caza, eliminarle las ratas de la choza, darnos leche, queso y pitanza para combatir el hambre, usarlos de “tractores vivos” para el campo, transportarnos en sus lomos…etc. Una vez los humanos tuvieron cubiertas estas necesidades, se quedaron con nosotros como alguien más en la familia, pero cuidado, sus instintos ancestrales siguen ahí.

Por cierto, que hace años vi un documental que se titulaba… la vida secreta de nuestros gatos, o algo parecido, en el cual seguían las cámaras a felinos de ciudad en sus andanzas nocturnas… fue acojonante, y cuando les mostraron  a sus amos lo que filmaron, estos no saban crédito a que sus mansos, tranquilos y dormilones gatos hicieran lo que hacían en cuanto caía la noche.

Bien, ese video del grupo de wassap, me transportó a…. .


                                    PH... (Professional Hunter)

Mitad de los 60, cuando yo era un chaval, y pasaba los veranos en el pueblo donde vivía mi abuela, en cuanto nos daban en el cole las notas, y después de la bronca paterna por no ser estas tan buenas como ellos hubieran deseado, me mandaban a aquel edén. En la actualidad, ni siquiera los niños y muchachos que siguen viviendo por esos pueblos de esta España nuestra aún muy agreste, ni se imaginan que hay vida más allá de las malditas pantallas… ¡¡y qué vida!!.  

Pero claro, los papás saben que si están más tiempo en el campo que entre pantallas, su futuro no será muy halagüeño, pues no podrán obtener estudios superiores y por tanto no llegarán a ser “alguien o algo” en la vida. Y como está la cosa para la gente del campo, no puedo criticarles su empeño, aunque los que desde hace años obtienen estudios superiores no es que les vaya mejor la cosa, pues muchos tienen que irse de su tierra para buscarse fuera las habichuelas.

En aquellos maravillosos e irrepetibles años, los niños en verano solo parábamos en las casas para comer o dormir, el resto del tiempo pateábamos los campos como los animales que lo poblaban, no había cerca, valla o tapia que no saltáramos, trepáramos, vadeáramos o pasásemos por debajo, muchas veces con heridas de los alambres de espinos mohosos, cortes de vidrios que reposaban allí durante decenios o siglos, clavarnos las cañas o las púas de los higos chumbos y mil cosas más, que si nos hubiéramos tenido que vacunar todos contra el tétanos, la Seguridad Social hubiera quebrado.

Cierto día, salimos del corral que aglutinaban las pocas casas de los que allí vivíamos, y a los pocos metros comenzaba un prado lleno de amapolas, margaritas, vinagritos, cardos borriqueros…etc, donde los zapateros (libélulas), avispas, abejas y otras muchas especies, tenían su particular supermercado, y sin ir más lejos, allí mismo y con aquellos coloridos insectos empezaban algunas veces nuestras cacerías y aventuras.

Aquel prado estaba flanqueado por su izquierda por una blanca tapia que tenía un grosor de unos 20 cms en su base y de unos tres metros de altura, la cual ya teníamos más que superada por habernos paseado muchas veces por su cima de unos cuatro cms de ancho, por más de trescientos metros de larga, con el riesgo consecuente de caída, cosa esta que hacíamos a la hora de la siesta para no despertar la ira de nuestros mayores, que cuando nos veían a algunos en fila hacer aquel numerito con los brazos en cruz para poder mantener el equilibrio, nos amenazaban con darnos una paliza si nos caíamos de la misma. O sea, que si no nos partíamos la cabeza de la caída, allí abajo estaban ellos prestos a rematarnos. Cosas de la época… igualito que hoy, si es que hay algún niño que se atreva o le dejen hacer esas cosas.

Lo que había tras la tapia carecía absolutamente de interés para nosotros, un trozo de tierra que araban una vez al año dedicada al cultivo de cereal, de unos doscientos metros de ancho por más de trescientos de largo, bordeada por el otro lado por las tapias de los patios de unas casas cuyas puertas delanteras daban a otra calle del pueblo. La otra parte la bordeaba la citada tapia, y el lado restante conectaba con los campos, pues ese terreno era parte de una de las fincas de uno de los dos terratenientes, los cuales, entre los dos, poseían más de la mitad de las tierras del pueblo. Lo único que rompía aquella planicie, era un viejo olivo, el cual estaba a la mitad de la  planicie y a unos cinco metros de la tapia, por lo cual, por donde nosotros pasábamos casi a diario, no veíamos ni la punta de sus hojas.

Pero aquel día, además del olor de las flores silvestres del prado donde comenzaban nuestras correrías, algo más hirió nuestras pituitarias, el viento nos trajo un repugnante olor el cual hizo parar al grupo de los seis o siete niños que lo formábamos. Comentamos entre nosotros aquello, y empezamos a buscar la causa, aunque lo que deseábamos era largarnos de allí corriendo para huir de aquella pestilencia. Aquel “aroma” solo podía proceder de un animal muerto, y después de revisar el extenso prado de cabo a rabo, fuimos incapaces de localizar al bicho.

Así nos llevamos varios días, y cada vez apestaba más y más fuerte, de hecho llegó el día en que salíamos del corral, y corríamos por el prado conteniendo la respiración hasta llegar al final del mismo, aunque nunca lo lográbamos, pues era imposible correr trescientos metros sin respirar, pero hasta allí llegaba ya la pesturria.  Así que un día decidimos que nos iríamos de allí sin encontrar la causa, a pesar de la horrible peste que nos martirizaba. Y nada mejor que subirnos a la tapia, que al estar más alta nos daría una mejor perspectiva del prado para poder ver entre las plantas.  

Regresamos al corral y marineamos (trepamos) por un tronco de árbol seco, y con una arriesgada maniobra de saltar de la horquilla que lo delimitaba por arriba, que distaba de la tapia como un metro… SIN PERDER EL EQUILIBRIO al caer sobre su exigua parte superior, que como ya dije, tenía escasos cuatro cms., de golpe... brazos en cruz… por cojones, y a deambular por la misma mirando hacia la derecha para mirar bien todo el prado. Y tan concentrados estábamos en no caernos y en escudriñar el prado, que llegamos a la altura del citado olivo que estaba tras la tapia, y allí arriba, sobre la tapia, la peste era ya absolutamente insoportable, y a la Gran Troupe de Fonanbulistas del Circo de la Ciudad de los Muchachos, solo se les ocurrió taparse la nariz con los dedos, con lo cual el desequilibrio se cobró sus víctimas.

La primera cayó al prado sin consecuencias por caer de pié y sobre vegetación blanda, que si se hubiera caído de culo sobre un cardo borriquero se hubiera visto un espectáculo. Las risas sonaron apayasadas, pues con las narices pinzadas no podían sonar de otra forma.  Pero la siguiente víctima fue crucial, se cayó hacía el páramo y rodó hasta el viejo y triste olivo, y eso hizo que por primera vez, volviéramos nuestras cabezas hacía aquel terreno llano, ralo y casi muerto. El grito del compañero nos sorprendió, y por instinto, los fonanbulistas supervivientes lo miramos, y de inmediato pasamos la mirada hacía donde el caído tenía clavada su vista.

Allí estaba el motivo de la abominable peste que desde hacía más de dos semanas lo inundaba todo, un gato negro pendía sujeto del cuello de una de las ramas del desvencijado olivo, lo habían ahorcado. Su estado de putrefacción era notable, el conglomerado de moscas y resto de fauna volátil era indescriptible, aunque no tanto como su olor. Como pudimos nos bajamos de la tapia para acercarnos a contemplar el gaticidio, el caído hacía el prado nos pedía información de lo que acontecía detrás de la tapia.

- Corre al corral, busca un azadón y tráelo, pero pronto que aquí apesta más que ahí.

- ¿¿Pero qué coño estáis viendo??.

Le respondimos con unos cuantos terrones que volaron de una parte de la tapia a otra… oímos correr al curioso mientras nos ponía verdes con sus insultos. El único que llevaba un cortaplumas era yo (regalo de mi abuelo materno), así que me tocó marinear el olivo, andar por la rama que sustentaba al occiso, y tendido sobre esa rama, y durante un rato, disfruté a pleno pulmón de aquel aroma embriagador mientras cortaba la cuerda, y también y como no, de la compañía de los volátiles que se cebaban con los despojos del negro gatuno y de paso conmigo. Corté la maroma, y cadáver al suelo.

En esto se escucha una voz… allá vaaaaa. Y el azadón tras pasar sobre la tapia, voló sobre nuestras cabezas, que no mató a Javier porque el ángel de la guarda que teníamos asignado de oficio hizo que el ya casi muerto se tirara a un lado con un estilo deplorable pero eficaz, que le sirvió para seguir vivo hasta hace unos cinco años, que el alcohol y Dios se lo llevaron para su eterno descanso, que el Creador lo tenga en su gloria.  

Una vez cortada la pita, cayó el despojo, y a continuación el superviviente de la prueba de  lanzamiento de azadón, con esa rara habilidad que le caracterizaba, se puso a cavar un hoyo junto al olivo, el cual nos pareció poco profundo porque podrían venir las alimañas a desenterrarlo y activar de nuevo la “fragancia” de L´eau de chat mort. Así que le pedimos que cavara mucho más hondo.

Desde que vimos el gato colgando, salieron de nuestras bocas lo más florido de los insultos de los que somos capaces los andaluces, al que lo había hecho,  se le estaban ya cayendo los cachos de carne al suelo, empezando por sus partes pudibundas.  Su familia también fue motivo de nuestros recuerdos hasta sus generaciones más ancestrales, y así seguimos mientras que Javier cavaba.

Una vez el hoyo tuvo una profundidad de nuestro agrado, Javier tiró de la soga y cayó el cadáver al fondo, unos meneos más de azadón y el finado quedó enterrado para los restos.  

Otro que apuntaba maneras de seminarista porque de vez en cuando le hacía de monaguillo al cura del pueblo para birlarle alguna pesetilla del cepillo, rezó un Padre Nuestro por el alma del gato, a partir de ahí, la peste empezó a remitir para alivio de los presentes.

Pasada ya nuestra infantil ira, empezamos a hacer de Sherlock Holmes ¿¿Quién había matado el gato??.  Y se abrió un debate singular, en el cual todos aportábamos lo que nuestras cortas luces daban de sí.  Allí todos eran culpables hasta que no quedara demostrada su inocencia (cosas de la época), pero yo me acordé de algo más, y la había dicho un poli americano por la tele, que algunos ya teníamos una en casa…. Jhony encuentra el porqué, y encontrarás al culpable, y como los americanos eran tan listos, pues no cabía duda de que eso era lo principal, así que primero había que buscar el motivo.

- Lo habrán matado porque se le comía el chorizo.-dijo uno.-

- ¿Y si no tenía chorizo?. – apuntó otro-.

- O le meaba las macetas a la mujer.- soltó un tercero-.

Ese era nuestro nivel, y así el tiempo pasaba y no nos decidíamos por qué móvil (después se le llamó así al “porqué”) decidirnos. Hasta que otro dijo:

- Puede ser que lo haya matado de un porrazo, e incluso ni lo mató antes, lo colgó y se puso a mirarlo mientras el animalito se ahogaba, solo por diversión.

Aquello suscitó de nuevo nuestra infantil cólera, pero ahora era mucho peor… “colgarlo por diversión hasta morir”, y Javier abrió la boca… “seguro, porque yo lo he mirado bien mientras lo enterraba, y no tenía ni golpes ni tiros ni nada, así que lo han colgado vivo”.

Ahora nuestro  cabreo era ya mayúsculo, y eso dio pié a la invención de nuevos insultos nunca oídos por nadie, y de nuevo nos desviamos de la “investigación”.

Bueno, al menos ahora teníamos el círculo más cerrado, pues había que buscar a alguien “con muy mala sangre” como para hacer algo así. Y allí estuvimos toda la mañana a la sombra del olivo hablando sobre aquello sin aclarar nada, ni que decir tiene que a cada dos por tres salíamos por peteneras sin centrarnos en lo que sabíamos. Nos fuimos a almorzar deseando terminar para seguir con las pesquisas a la hora de la siesta, y ya allí, uno dijo que ya sabía lo que había pasado.

- Lo ha matado el Bermejo, porque seguro el gato le mata la caza del páramo, y como él vive solo de la caza, por eso se lo ha cargado, y lo ha colgado para vengarse del gato porque seguro que lo tenía ya hasta los cojones.

Nuestro mutismo se oyó en el corral ante el absoluto silencio de la hora de la siesta, pero pronto nuestros tacos de nuevo rompieron la tranquilidad de la hora, esta vez, y como ya teníamos al culpable, pusimos al cazador del pueblo y a toda su familia a parir.

Bermejo pasaba todos los días por el corral camino de la caza, siempre con su plana al hombro y su collera de perros, cazaba y vendía a la gente lo que pillaba para echarle un poco de carne al arroz, a veces alguien le pedía una perdiz, abejeruco o una abubilla para embalsamarlo y ponerlo encima de la tele, y con eso supervivía. No era mal parecido, y más de una moza se le insinuó, pero dejando claro que tenía que dejar la caza y meterse en los albañiles, o con su hermano en la carpintería, o irse de jornalero al campo, o... . Bermejo siempre se negó a dejar de ser lo que era, lo que sentía, por lo que vivía cada día... por y para la caza. Y soltero y feliz murió muchos años después.

Siempre me pareció el hombre más feliz del mundo, pues no se le caía su apacible sonrisa de la boca. No me parecía a mí que el PH oficial del pueblo fuera un sádico asesino capaz de colgar un gato por diversión, seguro que Bermejo le hubiera pegado un tiro o un golpe y lo hubiera enterrado, y así se lo dije al grupo.

El que había dicho que el matagatos era nuestro PH pueblerino, contrarrestó mi opinión con que Bermejo era un agonía, y que se iba al campo de tiro de pichón de otro pueblo a recoger las vainas de los cartuchos para recargarlos y así ahorrarse los dineros, y que seguro lo había ahorcado para ahorrarse un cartucho. Ya intervinimos todos hasta agotar las hipótesis sin llegar a ninguna conclusión, pero para la mayoría, Bermejo era el matagatos asesino y sádico que buscábamos. Yo y otro más no nos quedamos conformes, y pasados unos días nos enteramos de que ese gato estaba casi siempre por los tejados de unas casas cercanas, y sabíamos que Bermejo tenía allí un par de habitaciones donde humildemente vivía con sus perros y cuatro chismes, pero por allí había muchas casas colindantes. Ese nuevo dato para los demás confirmó lo de Bermejo.

Pasaron varios días sin que viéramos al PH por el corral camino de “sus” campos de caza, pero una mañana vimos venir a sus perros, que como siempre, precedían a aquel achaparrado hombre de paso rápido con su plana al hombro y eterna sonrisa en la boca. Los que allí estábamos le dijimos al que estaba seguro de que aquel era el asesino, que se lo dijera a la cara, y este en un acto de valor se lo tiro de lejos, aunque muy enfadado:

- Bermejo, eres un mala sangre y un mata gatos, has ahorcado uno en el olivo de detrás de la tapia ¿Qué pasaba, te mataba los conejos y perdices del páramo?.

Y Bermejo con la cara cambiada, le respondió:

- Mira niño, zi me molehta un bicho, dezaparece y ya ehtá.  Er gato que dize me tenía limpio lo cuarto de bicho, ohalá me venga otro tan güen cazao como eze.

- ¿¿Entonces quien ha ahorcado al gato??.-preguntó de nuevo el valiente-.

Y ahí el PH cateto, sin haber visto nunca una tele, aplicó lo que dijo el Jhony... busca el motivo. Y nos dio una clase magistral de” rastreo de la pieza”, que olvídate de los detectives americanos:

- A vé chavá, pienza un poquiyo ahonde lo han ajorcao, y de quien hé eze cacho tierra, y por allí hay muchízimo conejo y mucho páharo, ¿ y quién he el único que  caza ayí ?, yo no porque no pueo que acabo ande los zivile y ezo lo zabe tor pueblo. Y pienza quien tiene zu caza cerca de la mía, y que eze gato con zu mauyios lo molehtaba a la hora de la ziesta, porque los vecino lo hemo ehcuchao cagarze en to lo criao por er jodio gato eze. Azín que con eza muerte a matao do pájaro de un tiro y zin ziquiera margatá un cartucho, que güeno he eze pa lo azunto de lo dinero. Y con ezo ta dicho tó, y no te dicho ná que me pueo buhcá una ruina con la juticia, que siempre tira par mihmo zitio, porque no ze van a meté con uno de lo amo der pueblo y meno por un gato…. ¿¿ehtamo chavá... ehtamo ¿?... po ezo.

Y Bermejo siguió camino de “su trabajo”, y sabía que si alguien se enteraba de que él había dicho eso, más le valía irse a otro pueblo bien lejos, porque allí las autoridades dejarían de hacer la vista gorda con sus correrías cinegéticas con las cuales él sobrevivía. Con aquella explicación la cosa quedó más que clara, cristalina, pues casi todos los niños de por allí habíamos sido víctimas de las amenazas y algunos de correazos, del mismo al que se refería el PH, porque a la hora de la siesta jugábamos en la pequeña plaza que había delante de la casa del ya confirmado matagatos.

Lo que pasaba, es que a ese no podíamos ir a meternos con él, pues los civiles y los municipales del pueblo hubieran tomado cartas en el asunto y con sus pesquisas hubieran llegado hasta el PH con las consecuencias para él ya comentadas, que nuestros civiles poco o nada tenían que envidiarles a los Jhonys americanos.


PD.- Queda pendiente para el Lunes Santo la que os prometí.  PH... (Professional Hunter). 1808262541

_________________
Mientras mas practiques... mas suerte tendrás (Fred Bear).


Última edición por Enjarao el Sáb 07 Mar 2020, 17:57, editado 2 veces
Volver arriba Ir abajo
pepdark
Posta Lobera
Posta Lobera
pepdark

Mensajes : 4143
Fecha de inscripción : 29/12/2012
Edad : 53

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeVie 06 Mar 2020, 17:49

El relato muy bueno cómo siempre.
Buenas dotes detectivescas...Al final el malvado fue el rico y poderoso. Ese juicio moral no lo acabo de compartir.
Un saludo!
Volver arriba Ir abajo
Asterix

1ª
Asterix

Mensajes : 2189
Fecha de inscripción : 21/12/2012
Edad : 71

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeVie 06 Mar 2020, 21:28

Preziozo y mu bien ezplicao, Paco.
Volver arriba Ir abajo
javigb
Moderador
Moderador
javigb

Mensajes : 3297
Fecha de inscripción : 21/03/2011
Edad : 51

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeSáb 07 Mar 2020, 09:48

Ameno y enriquecedor como todos. Con otro acento pero creo que tendría cabida en cualquier otro sitio de nuestro país.

_________________
Imposible es sólo un estado de ánimo.
Vive tu vida de tal manera que cuando tus pies toquen el suelo por la mañana, hasta el Diablo se estremezca y diga...."¡¡¡Hostiaaaaa...  Este tío ya se levantó....!!!
Volver arriba Ir abajo
BBF

8ª
BBF

Mensajes : 289
Fecha de inscripción : 25/11/2019

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeSáb 07 Mar 2020, 13:49

Inolvidables y evocadores recuerdos de la infancia.

Todo un placer leerlos.
Volver arriba Ir abajo
Enjarao
Moderador
Moderador
Enjarao

Mensajes : 5431
Fecha de inscripción : 17/11/2012

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeSáb 07 Mar 2020, 17:50

pepdark escribió:
El relato muy bueno cómo siempre.
Buenas dotes detectivescas...Al final el malvado fue el rico y poderoso. Ese juicio moral no lo acabo de compartir.
Un saludo!

Es lo que pasó y yo lo viví, pues como ya he dicho muchas veces, no puedo contar lo que no he vivido, ojalá y pudiera, porque entonces podría escribir libros e intentar publicarlos. Nada me agradaría más que eso.

Por tanto, no puedo alterar la historia para dejar en buen lugar a alguien, sin importarme cual sea su estatus, clase social, ideologías... etc. PH... (Professional Hunter). 1808262541

_________________
Mientras mas practiques... mas suerte tendrás (Fred Bear).
Volver arriba Ir abajo
pepdark
Posta Lobera
Posta Lobera
pepdark

Mensajes : 4143
Fecha de inscripción : 29/12/2012
Edad : 53

PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitimeSáb 07 Mar 2020, 20:12

Enjarao escribió:
pepdark escribió:
El relato muy bueno cómo siempre.
Buenas dotes detectivescas...Al final el malvado fue el rico y poderoso. Ese juicio moral no lo acabo de compartir.
Un saludo!

Es lo que pasó y yo lo viví, pues como ya he dicho muchas veces, no puedo contar lo que no he vivido, ojalá y pudiera, porque entonces podría escribir libros e intentar publicarlos. Nada me agradaría más que eso.

Por tanto, no puedo alterar la historia para dejar en buen lugar a alguien, sin importarme cual sea su estatus, clase social, ideologías... etc. PH... (Professional Hunter). 1808262541  

Un placer leerle don Paco.
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




PH... (Professional Hunter). Empty
MensajeTema: Re: PH... (Professional Hunter).   PH... (Professional Hunter). Icon_minitime

Volver arriba Ir abajo
 
PH... (Professional Hunter).
Volver arriba 
Página 1 de 1.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Caza & Armas :: PH... (Professional Hunter). Zzzzzz12LA CHIMENEA :: Relatos-
Cambiar a: