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  LA CORZA.

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MensajeTema: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeJue 17 Oct 2019, 19:05



Las experiencias que os cuento transformadas en historias, son aquellas en las pasaron cosas singulares, fuera de lo normal. Como comprenderéis, no puedo recordar todas las cacerías en las que intervine y que no pasó nada especial, no tengo tan buena memoria.

Las especiales, yacen en algún lugar de mi subconsciente, y a veces son despertadas por encontrarme con algún viejo compañero de armas, o como en esta ocasión, porque alguien del foro dice algo, y eso me trae alguna al presente, tan nítidamente como cuando pasó, incluso más clara, porque desde el tiempo, puedo apreciar cosas que en aquellos días ni pensé, o bien por la edad, o porque estaba demasiado imbuido en lo que pasaba como para ver más allá de los hechos.

En este caso, alguien dijo que mató un corzo a 20 mts., y eso trajo a mi cabeza la presente historia. Y aquí la tenéis, espero que la disfrutéis.

LA CORZA

Me había invitado un buen amigo a su finca, una extraordinaria propiedad repleta de perdices, palomas, conejos y alguna otra especie de menor, y como siempre, servidor le sacó al monte lo sucinto para venirse a gusto, no sin antes dejar media docena de piezas para la cocina de la casa, y ver la cara de satisfacción del amigo que me invitó, al seguir mi costumbre de no abusar de la propiedad del anfitrión. Esta forma de proceder era la que me granjeaba la amistad y confianza de muchos amigos con buenos cotos de mayor y menor, que ponían a mí disposición más veces de las que yo podía asistir..

A la despedida y con un café en la mano, me dice que a ver si le mataba una corza que le entraba desde hacía meses de la finca de al lado y que le comía el cereal, y al decirle yo que una corza no comía mucho, me replica que lo que él temía era que se reprodujera y al poco tuviera unos pocos más saqueándole el campo. Y además, que era del vecino y que a este no le gustaba la caza, ni permitía cazar en su terreno, y que como la finca era boscosa, al tío le daba igual las especies que hubiera. Un tío raro, según mi amigo

La finca no estaba cercada y por eso le entraba la corza aquella, así que le sugerí que vallara su propiedad por la linde del vecino y asunto arreglado. Pero por lo visto había una disputa entre ambas familias por lo rarito que era aquel hombre desde siempre, y mientras vivieran su padre y el padre del vecino, allí no había “na que arrascar”, porque no se cruzaban palabra desde antes de nacer él. Y ni que decir tiene, que cualquier acción por parte de alguno, sería tomada por el otro como un insulto o desafío.

Hago un inciso, para deciros, que hace poco salió de la cárcel un amigo mío, un agricultor amable y pacífico de toda la vida, que le echó a su vecino de finca el tractor encima y lo mató… doce años se ha comido en el trullo a pulso, cuando llevaba allí dentro unos días, es cuando se dio cuenta de la barbaridad que había cometido, y no tenía palabras ni lágrimas para lamentarlo y arrepentirse, y me decía… “ Paco, tú me conoces bien, te juro que no lloro por estar aquí, que bien me lo he ganado, lloro por quisiera darle mi vida a ese pobre hombre que he matado, no sé qué me pasó, pero lo asesiné sin más, a sangra fría, sin pensarlo. No podré perdonármelo nunca. Cosas de lindes. Bien, vuelvo al hilo de la historia.

Le dije a mi amigo que buscara a un recechista entre sus muchas amistades para que se la matara. Me respondió que ya habían ido tres y la habían fallado debido a la orografía del terreno, ya que solo había un tiradero posible, y ese estaba a 400 mts o más del bicho. Este aparecía por las tardes al crepúsculo, y no te podías poner más cerca porque incluso si te movías en el puesto, te vería, y regresaba a la finca vecina en cuatro saltos.

Le digo que me lleve a ver el terreno, y le dice a su guarda mayor que me lleve, y también le dijo que tenía su permiso para ir a matar la puñetera corza cuando quisiera.

Nos vamos para allá, y al llegar, me dice el capataz que me asomara al balcón, y es que eso es lo que era, un desnivel de unos 40 o 50 mts más alto que la inmensa planicie de cereal que se veía desde allí. Me señala por donde entraba la corza todos los días, y en efecto, una vez terminado aquel campo que era inmenso, había un enorme bosque que terminaba en el horizonte. Yo había cazado en esa planicie, pero como iba pendiente de la caza, no se me había ocurrido mirar el terreno de otra manera, ahora lo estaba mirando como un cazadero, casi como un militar analiza el campo de batalla antes de meterse en faena. Miré la posición del sol y como soplaba el aire.

Le pedí al capataz ver el asunto más cerca, así que bajamos de la atalaya por una pendiente que era por donde bajaban y subían las máquinas de labranza a aquella planicie, y caminamos hasta llegar al borde del bosque. Mientras caminaba por el trigal, pensé en que nunca había cazado un corzo, y que ni siquiera había visto uno excepto en alguna revista o documental de tv, y es que en Andalucía había muy pocos corzos por aquellos años, pero como lo que entraba por allí estaba muy claro porque me lo decían los que la veían casi a diario, pues no pensé más en ello. El animal que entrara por allí a esas horas sería una corza, y punto. Ahora la preocupación era trazar un plan para devolverle el favor a mi amigo. Eso era lo único que me preocupaba.

Vimos las huellas del animal, y vi que casi siempre hacía la misma entrada, había huellas unos 20 o 30 mts al ancho de la linde, le pregunté a este que porque no se apostaba alguien al borde del bosque y desde allí le hacía una espera al bicho, el tiro podría ser con escopeta, porque se podría matar por debajo de los 50 mts. fácilmente “Nada de eso D. Francisco, como se pegue un tiro en esta linde, de momento está aquí la guardería de al lado, y podría haber trifurca, que lo están deseando, el tiro tiene que ser desde allí, que suene bien lejos,así no habrá líos (me dijo señalando la lejana atalaya)…no hay otra”.

Y tenía toda la razón, ya que las pocas piezas que maté en esa explanada, al poco rato de sonar el tiro, aparecía alguien a caballo entre los árboles de la finca vecina. Yo entonces no sabía porque, ahora lo comprendí.

Mi 270 W., que era el único rifle que tenía por aquel entonces, seguro que era capaz de hacerlo, pero tenía un visor de 2-7 x, que no era adecuado para esa distancia, y mi experiencia de tiro no iba más allá de los 250-300 mts, así que aquello sería un fracaso cantado. Por un momento, pensé en mi amigo José Luis y en su Sauer del 8X68 S con mira de 4-16 X, que estaba puesto muy fino para tirar… “hasta er mimízimo fin der mundo mata ehto Paco, lo mihmo una cabra en una montaña perza, que un arze en Canadá, que un bongo en medio la zerva”, me dijo mi amigo cuando un par de años antes le pregunté por el alcance de aquel arma con aquel visor de tantos aumentos (para la época).

Pero mi amigo se había ido a resolver unos asuntos a Valencia o a Murcia, no lo recuerdo bien, donde tenía familia su mujer, y no sabía cuándo volvería.

Me fijé en que a pocos metros dentro de la finca de mi amigo, había como un hoyo de unos dos metros de diámetro por unos 60-70 cms de hondo , y el aire soplaba a favor de ese hoyo según la entrada del animal y según había comprobado yo anteriormente, le pregunté por este al capataz, y este me lo confirmó... “el aire aquí es muy consistente por las tardes, solo estaba inestable por las mañanas”, y me dije… •que buen sitio para esconderse agachado, y tirar desde ahí, no haría falta ni visor”. Pero lo de “nada de tiros cerca de la linde”, me seguía jodiendo el plan, y me olvidé de aquel buen escondrijo.

Bien, le dije al capataz que lo pensaría, y si encontraba el “arma adecuada” lo intentaría, y me fui a barruntar todo aquello.

Durante días no pensé en otra cosa, tenía que encontrar a alguien que tuviera el arma adecuada para tirar desde “el balcón”, y que me la quisiera prestar, pero no recordaba a nadie porque nadie de los que yo conocía era recechista excepto mi amigo que estaba por el Levante. De golpe me ilumino, y cambio de idea, y me digo que solo tengo que buscar a alguien que tenga un visor con más de 10 aumentos, instalarlo en mi 270, e irme unos días a entrenar y con la ayuda de Dios, tener ciertas posibilidades de éxito, y como consuelo, si fallaba, pues ¡¡que coño, no era yo el primero!!.

Bien pensado, aquello era un follón, pedir prestado un visor no sé a quién, montarlo en mi rifle, entrenar… un lío gordo, y todo por aquel puñetero hervíboro.

Como ví que la cosa estaba cruda, me relajé y dejé de pensar en ello, pero de vez en cuando… se me venía la corza a la cabeza, pero enseguida la desechaba por haber agotado todas las posibilidades de conseguir el visor. Y así pasaba el tiempo, y me centré en monterías, perdices, salidas en moto y algún que otro vicio más o menos confesable.

Hasta que cierto día, limpiando la moto tras una largo viaje con lluvia y barro e ir a sacar un spray para engrasar la cadena…¡¡EUREKA!!, allí estaba, lo tengo, si seré capullo, y todo tuvo sentido para mí, y de inmediato me puse a la faena para matar la corza. Y como el karma existe, en ese preciso momento me llama mi amigo por tlf.

- Paco, ¿vas a venir a matarme la p.ta corza o qué?.

- Estoy en ello, en dos semanas te la mato. – me salió así la respuesta-.

- Ja, ja, ja…¿Pero de verdad la vas a tirar?.

- Claro hombre.

- Una cosa es tirarla, y otra matarla… la cagarás, pero nos reiremos y tomaremos algo. Jajaja.

- No te rías coj.nes, si ella cumple, te aseguro al 90% que la mato.

- Jajaja, mucha osadía la tuya. Si no la matas, me tienes que regalar una botella reserva de Luis Felipe.

- Hecho… ¿y si la mato?.

- Si la matas, te invito a una muy, pero que muy buena montería de un amigo mío, te vienes conmigo al puesto, tú tiras, y yo miro.

- Hecho, llamaré a tu guarda el día que vaya a ir, y limpia y enfunda tu rifle que no vas a tirar en esa montería. Muchas risas de ambos, y colgué.

Y en eso quedamos, y yo mientras estuve a lo mío, preparándome para matar la corza y ganarme la montería aquella, que bien sabía yo, era de campanillas y absolutamente fuera del alcance de mi bolsillo si hubiera tenido que pagarla.

Unos diez días después llamo a la casa del guarda, y me coge el tlf su mujer, y me informa que me dejará la cancela abierta sobre la hora que acordamos.

Llegué a la puerta de la finca, y estaba abierta, entro y a unos cientos de metros veo la motillo que el capataz usaba dentro de la finca, me paro, y lo veo meando poco más allá. Y vuelto de espaldas, me saluda, y me dice que el señorito no está, que no sabía si vendría, y que le dejara la botella de Luis Felipe a él.

Le respondí que eso se lo había dicho su “señorito” para comerme la moral, y que aún no había tenido lugar el lance, y que seguro la mataba. Y se echó a reír a carcajadas, y con el meneo de la risa, se meo los pantalones.

Allí lo dejé componiéndose el tipo, que con aquellas prendas poca composición tenía el hombre. Y seguí por el camino hasta casi llegar a la atalaya, dejé el coche bastante más atrás para que no se viera desde el lugar por donde entraba la corza. Saqué los archiperres de caza, bajé por la larga rampa y me fui para la linde, y una vez allí, ví huellas recientes del animal, y me metí fui al hoyo que vi en su día.

Allí lo preparé todo, comprobé la asomada que le haría, tendría que tirarla casi de pié, solo con las piernas un poco flexionadas para poder ver por encima del sembrado el animal, el aire estaba perfecto. Pero por otro lado, me consolaba saber que el animal solo estaría pendiente de la planicie que tenía ante ella, lo tenía todo bien visible. Ella estaría pendiente de esas cosas y yo estaría en un ángulo de 90º con respecto a donde ella vigilaría y si las cosas salían como yo había previsto, me ofrecería su flanco izquierdo todo para mí , eso me tranquilizó.

Ya con el sol cayendo, se me vino a la mente que a veces los humanos tenemos la solución de las cosas delante de la nariz, y nos empeñamos en buscarlas más allá, siendo en este caso, todas inviables… MENOS LA QUE TENÍA ANTE MÍ.

Cuando la tuve delante, cambió todos mis esquemas de los días pasados, tres habían fallado haciendo lo mismo, y yo iba a repetirlo, igual o casi igual. Esta otra opción, era la única viable en este caso para no fracasar en mi compromiso de matar aquella corza. Y en estos pensamientos estaba, cuando veo aparecer la cabeza del animal como a unos cincuenta metros de mi puesto, ella miraba hacia la atalaya con la cabeza bien erguida, sabía que desde allí vendría el peligro… si lo había. Muy lentamente, avanzó unos metros, y unos minutos después, cuando se sintió segura, empezó a ramonear.

Para aquella distancia yo no tenía tiro, era un fallo totalmente seguro así que paciencia y a esperar. Poco a poco, se fue paseando y comiendo, y pude ver bien su cuerna cuando levantaba la cabeza, y para ser hembra la cuerna era grande, pero ¿¿qué carajo sabía yo de corzos??, el caso era que se me pusiera a tiro y hacer el intento. Un poco más cerca y… de mientras, intenté controlar mis nervios pues desde hacía casi dos años que no tiraba con aquello, pero el entrenamiento de aquellos diez días me había devuelto a mi tiro de antaño, y es que la mente mantiene la memoria de tiro, las distancias…etc, solo había que entrenar cada día un par de horas como yo hice, así que “tranquilo que seguro te la llevas Paco”, me dije para darme ánimos.

Ya la tenía casi a la distancia que yo quería, unos 20 mts y el sol ya estaba más bajo de lo que me hubiera gustado, lo tenía a mi espalda, así que ella se quedaría deslumbrada y asombrada por unos segundos si al levantarme giraba la cabeza y me veía, pero esos segundos era todo lo que yo necesitaba.

Ni me vio ni me barruntó, me levanté lentamente y en la postura ensayada tiré, ella recibió un golpe de algo que nunca supo, dio un brinco, y corrió para el bosque a escape, pero eso ya me daba igual, estaba muerta, yo había visto con total claridad donde le había impactado, en el codillo. Corrió locamente hacia el bosque, y el ramaje se la tragó con bastante ruido al partirse. Esperé unos minutos y encendí un Pártagas chico, que era lo que fumaba por aquellos años, aunque solo un par de ellos al día.

Mientras esperaba, pensé que no cazaba con arco desde hacía dos años, y la última vez que fui a la menor, me salió al paso un viejo guarro al cual perdoné, pero antes de eso ya había matado algunas piezas más con arco. El tiro era como siempre lo había practicado, tiro instintivo, sin apuntar, mantienes la flecha encocada en la cuerda y los tres dedos que la tensan en la misma, sin tensar, te levantas, miras la pieza, tensas y en cuanto tu dedo toca el punto de anclaje, sin hacer el anclaje, sueltas y la flecha va al sitio. Había entrenado para tirar hasta 30 mts, porque con las 50 libras de aquel arco no debía tirar más lejos y sabía que hasta esa distancia le metería la flecha en el punto vital que yo me fijara, y si dudaba no haría la suelta porque se correría el riesgo de herir la pieza en un punto no vital, y eso es algo que ningún cazador debe permitirse.

Desde que te levantas hasta que sueltas la flecha, no debe pasar más de 3-4 segundos. Porque la pieza casi seguro te detectará, a no ser que estés oculto, en alto, o por detrás de ella.

Un cuarto de hora después, me fui al tiro y seguí la el visible rastro, en la misma linde, al chocar con las varetas del bosque encontré la flecha, que estaba casi intacta y completamente llena de sangre, de punta a plumas, eso me indicó que casi la había traspasado por completo, y que al llegar a la espesura se la había arrancado al chocar la parte que sobresalía con el ramaje, la punta de dos hojas estaba intacta en su filo y punta… no había tocado hueso.

La flecha después de limpia y poner las plumas naturales de 5” al vapor, retomaría su belleza habitual. Le eché un poco de agua de la cantimplora hasta quitarle la sangre antes de que se secara, le puse el protector de plástico a la punta para no herirme y la metí en el carjaj junto con sus tres hermanas. Sabía que más de dos flechas no me aguantaría el bicho en caso de fallo antes de huir, pero me llevé cuatro, por si acaso.

Y allí, justo cinco metros dentro del bosque estaba la corza, la miré y me asombré de tan buena cuerna, y más me dispuse a arrastrarla hasta “nuestra” finca, y mientras lo hacía, pensé en lo mortal que es el arco, no hace ruido, el animal se asusta del golpe, y en dos o tres minutos se le va la vida sin saberlo, como si le hubiera llegado su hora, sin sufrir el estrés que provoca ser devorada viva por algún depredador.

La metí unos treinta metros hacia adentro dentro por si aparecía la guardería de la otra finca. Y allí me fijé en que la cuerna era mayor de lo que yo creía que tendría esa especie, y más siendo hembra, y me puse a limpiarla para aligerar la carga y llevarla hasta el coche.

La puse panza arriba, y ahí me quedé pillado del todo, la vista se me fue al final de la panza ¡¡pero que cojones, esto es un macho¡!. Pensé en lo que entendían los el cortijo de corzos, menos que yo, venga mandanga con la corza que si la corza, y es un corzo. La vacié, y hala, para el Land, donde tenía el plástico preparado en la parte de atrás. Lo cargué todo, y pal cortijo.

Al llegar allí, veo el Land Rover de mi amigo. Así que había venido a por su botella, pues se iba a quedar mirándole los huevos al corzo, ya que se los corte y los metí en un plástico para tener constancia del sexo, y de camino pitorrearme del capataz, pero mira por donde, el pitorreo iba a ser doble, el capataz y mi amigo salen a recibirme para guasearse de mi total derrota a la puerta de la casa.

Ambos venían con una sonrisa de oreja a oreja, y me suelta el capataz.. “ Qué, D. Francisco ¿no ha entrado la corza?, porque no hemos escuchado el tiro”. Sin decir ni pió, le pongo el plástico con los mismísimos del corzo en la mano… ahí tenéis a vuestra corza, y si queréis verla, aquí está, y abrí el portón del Land, así que ya la podéis descargar, haced algo coño. Y si no habéis oído el tiro, es porque los arcos no hacen ruido. Y sin más, saqué mi Bear recurvo y el carcaj con las 4 flechas, y de ahí saqué la flecha que estaba algo maltratada y les dije, esta es la que lo mató.

- Paco, eres una caja de sorpresas, nunca pensé en que te gustaran los chismes estos, y mucho menos que cazaras con ellos.-dijo mi amigo-.

El guarda no habló, solo miraba el plástico ensangrentado con los “asuntos” del corzo.

Entramos en la casa, y mi amigo me dijo que la montería era mía, y que me la daba más a que a gusto, sobre todo por el hecho de la ocurrencia de venir a matar al corzo con arco, con la dificultad que eso podría tener. Y tuve que darle pelos y señales de lo que pasé todos esos días buscando la solución, y el entrenamiento que había hecho para coger la forma perdida y de las pocas piezas que hasta entonces había matado con aquel arma, más que nada por vergüenza de sacar el arco en el monte, la gente te tomaba por loco, porque en aquellos años nadie por el sur que yo supiera cazaba con arco. Pocos años después salió Rambo con un arco, y entonces fue peor, ya que te decían que si te creías Rambo para ir de caza con un arco.

La mujer del guarda nos trajo unos pasteles caseros y un mistela también casero. Le di a la señora las llaves del Land, y le dije que trajera la caja que estaba bajo el asiento del conductor. La charla continuó en el salón, pocos minutos después la señora trajo la caja bien envuelta, se la ofrecí a mi amigo y este rompió el papel, como debe ser, y al quitarlo, se vio la caja de brandy reserva de Luis Felipe. Mi amigo me preguntó el motivo de traer la botella, y que si era porque no estaba seguro de matar la corza, le dije que solo era por el 10% en mí contra, y por si el animal no cumplía, y que ya que la había comprado, la aprovecharíamos esa tarde para celebrarlo. Llamó al guarda y a su mujer, y nos zampamos la botella, y de paso otro plato de aquellos exquisitos dulces.

Les dejé el trofeo como el primer corzo que se mató en aquella finca, aunque no era de la finca, y a pesar de ser también mi primer corzo, yo en cambio me quedé la flecha que lo mató, que era lo único que quería mi amigo de recuerdo, pero en eso no cedí, los arqueros solemos ser muy supersticiosos, y cuando tenemos una flecha “buena” le damos prioridad ante las demás, porque a pesar de ser iguales, nosotros las distinguimos, y no queremos deshacernos de ella.

Aquella flecha la acicalé como se merecía, y la tuve varios años colgada con dos ventosas, en la luneta trasera del Land Rover, y como el coche dormía en la calle, más de una vez sorprendía a mayores y niños mirando aquella preciosa flecha de madera, con aquellas bellísimas, coloridas y enormes plumas de 5”, y esa espectacular punta de dos hojas afiladas como cuchillas de afeitar. Y allí estuvo colgada hasta que llegó la prohibición de colgar nada en los cristales, y menos algo que fácilmente podía utilizarse como arma..

¿¿ La montería que me regaló mi amigo ¿?, esa es una de esas historias que no merecen ser contadas.  LA CORZA. 1808262541

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeJue 17 Oct 2019, 22:51

Enhorabuena Paco. Eres una auténtica caja de sorpresas Very Happy Very Happy

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeJue 17 Oct 2019, 23:13

Precioso relato como tantos otros, muchas gracias
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Pizarro
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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeVie 18 Oct 2019, 10:29

Muy buen relato, Paco. Muchas gracias. Y lo de ser arquero, una sorpresa vaya!

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeVie 18 Oct 2019, 11:37

Menudo giro de la acción! limpiando la moto y pensar en el arco! Shocked Shocked

Gran relato Paco. Un saludo.
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Cob defassa

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeVie 18 Oct 2019, 12:59

Magnifico relato, como se nota que hay mucha "cancha".-
Lo del arco si que me dejo "descolocado", pero repito magnifico relato.-
Saludos.-
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Cob defassa

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeVie 18 Oct 2019, 13:10

D. Paco debería de contarnos "lo de la montería", entendiendo que nadie se ofendería, la caza y sus proyectos salen como salen y no como uno quiere o tiene en prespectíva.-
Entiendo que si no es posible, no es posible.
Gracias por los relatos de todas formas.-
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Enjarao
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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeSáb 19 Oct 2019, 00:16

Santi escribió:
Menudo giro de la acción! limpiando la moto y pensar en el arco! Shocked Shocked

Gran relato Paco. Un saludo.

Cob defassa escribió:
Magnifico relato, como se nota que hay mucha "cancha".-
Lo del arco si que me dejo "descolocado", pero repito magnifico relato.-
Saludos.-

Como ya explico en el relato, me enfoqué en intentar hacer lo que ya habían hecho otros tres, ya que el terreno y las circunstacias no permitían otra cosa, y tantas vueltas le dí, que como no encontraba los pertrechos necesearios para ir con ciertas garantias a matarlo, tan quemado estaba que dejé de buscar lo que no había.

Hice un viaje de fin de semana en moto, y en los tres días casi que no paró de llover, me hice unos 1.500 kms., y casi todo en lluvia con algo de nieve y poco sol. La moto llegó echa una porquería, en cuanto descansé un rato, me puse a limpiarla bien a fondo, y eso implicó que tuviera que engrasar la cadena, y es ahí, cuando fui a buscar el spray que estaba en un armario con otros cachivaches de la moto, cuando ví en el rincón del armario la funda que contenía el arco... EUREKA. En unos segundos lo repasé todo, me acordé del hoyo, y ví que aquel arma era la única que cumplía las necesidades para esa cacería, además de tenerla yo muy por la mano, con ella podía tirar desde la linde sin ruido, siempre que el animal estuviera por debajo de los 30 mts, que antaño era mi límite de tiro con casi todas las posibilidades de meter la flecha en el sitio exacto.

Si hubiera estado allí mi amigo y me hubiera llevado su 8x68 S, casi seguro que la hubiera pifiado, pero en cuanto vi el arco, supe que en dos semanas dedicándole 2-3 horas diarias recuperarían mis músculos y mi cerebro la memoria de tiro, y la corza estaría muerta. Y si dí con el arco, fue por lo sucia que estaba la moto, si llega a estar mas limpia la limpio por encima y no hubiera ido al armario a buscar el spray de la cadena... y no veo el arco.

Si no les dije a los de la finca que iría con arco a cazar al bicho, fue por evitar el pitorreo, que ya me había pasado antes un día que fui a patos, y maté 5 recechándolos entre los carrizales para sorpresa de los demás, y perdí 2 o 3 flechas. Ellos mataron entre 4 escopetas mas de un ciento al vuelo. Y con todo y con eso, tuve que aguantarles la guasa hasta que me fui, solo veían la proporción horas/piezas, y yo la satisfacción que me había proporcionado ese día esos cinco patos cazados con muchas dificultades metido en el agua hasta la cintura, sin hacer ruido y procurando no hacer ondas en el agua al moverme entre el carrizo, y arrastrándome por un fangal para llegar a uno de ellos, y todo eso sin que se me mojara el arco ni las flechas.    

Cob defassa escribió:
D. Paco debería de contarnos "lo de la montería", entendiendo que nadie se ofendería, la caza y sus proyectos salen como salen y no como uno quiere o tiene en prespectíva.-
Entiendo que si no es posible, no es posible.
Gracias por los relatos de todas formas.-

Esa montería se suspendió por el agua, que hacía inviable hasta entrar a los puestos. Se pospuso para fin de temporada, y ese día lo tenía yo comprometido con la cuadrilla de la guasa para cerrar la temporada de menor, no había color, y fui más feliz que si hubiera ido a la montería postinera encorbatada. Y a mi amigo le vino de perlas, pues mató el mejor venado que había matado esa temporada y otro más que le iba a la zaga al primero en tamaño de trofeo, además de un buen guarro... estaba pa él. lol!

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeSáb 19 Oct 2019, 01:16

javigb escribió:
Enhorabuena Paco. Eres una auténtica caja de sorpresas Very Happy Very Happy

Pizarro escribió:
Muy buen relato, Paco. Muchas gracias. Y lo de ser arquero, una sorpresa vaya!

 LA CORZA. 4061443811  LA CORZA. 4061443811

No es una sorpresa, ya subí a esta sección la del viejo jabalí, de los pocos bichos a los que indulté, y es que lo tenía tan muerto, que no pude tirarlo, era casi un crimen hacerlo, casi no podía trotar de lo viejo que era. Creo que tuve tanto tiempo para verlo y pensar, que cuando llegó el momento, lo dejé pasar.

Aquí tenéis el enlace al relato... [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Luego de este Bear monoblok de 58" y 50 Libras, tuve otro recurvado desmontable en tres piezas de Bob Lee de 53 libras y 60", y ya al final de mi carrera como cazador, cuando aún creía que volvería a cazar, vi por la red un maravilloso Tomahawk Diamond Deluxe de 62", 50 Libras desmontable en dos piezas, lo compré y no llegue ni a tirar con él, porque andaba de médicos y estos que nones, que me olvidara del arco que mi espalda se podría resentir, y lo vendí con todo el dolor de mi corazón.  LA CORZA. 2174289831

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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitimeDom 20 Oct 2019, 20:21

Gran relato y gran lance. Grácias por compartir.
Un abrazo!
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MensajeTema: Re: LA CORZA.    LA CORZA. Icon_minitime

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