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 UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA

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cooper
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MensajeTema: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Vie 14 Jul 2017, 17:53

Hoy traigo un auténtico Mauser de los que los ingleses compraban para preparar - Customizar .

Este en concreto está realizado por A.A. White del que no tengo información pues no he rebuscado y está pensado sobre todo como rifle de carne , me explico , aunque es un calibre digamos resolutivo no era el idóneo para los cinco grandes , pero durante el safari había que comer y este rifle era el perfecto para tales menesteres .

Espero que os guste ya que es un clásico en un buen calibre 9,3 x 62 y realizado con el toque british .
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Josecuvo
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Vie 14 Jul 2017, 21:02

me encanta!!
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Tamajón

4ª


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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Sáb 15 Jul 2017, 00:35

Me gusta?
Es stutzen ?
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Jager
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Sáb 15 Jul 2017, 20:37

El arma me gusta y su calidad es indiscutible. Sin embargo hay algo que no veo claro y es esa manía de algunos fabricantes ingleses de colocar un alza de dióptero en la nuez del cerrojo.

Seguramente estaré equivocado pero no me parece lo más adecuado colocar las miras de un arma en una zona móvil, parece que sería mejor hacerlo en una zona donde permanezcan sin movimiento disparo tras disparo. En fin, doctores tiene la iglesia.............

Gracias Inaki por las fotos.
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Coronel
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 10:30

Observese que los grabados de este rifle son de elefantes y no de gorrinillos de 80 kg o de otros animales africanos de menor porte. Y es que este calibre nació o principios del siglo pasado para dar caza (de forma económica) a estos grandes paquidermos y otros malencarados de las colonias.

Ahora no siquiera le permiten la entrada en estas cacerías africanas "por flojo", y sin embargo se ha revelado como unos de los mejores cartuchos para nuestras batidas del sos scofra y del cervus elaphus.

Pero que nadie dude que con este calibre se han "aviao" muchos elefantes, búfalos y demás animales de mucho peso y mala baba.
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Coronel
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 11:06

Jager escribió:
El arma me gusta y su calidad es indiscutible. Sin embargo hay algo que no veo claro y es esa manía de algunos fabricantes ingleses de colocar un alza de dióptero en la nuez del cerrojo.

Seguramente estaré equivocado pero no me parece lo más adecuado colocar las miras de un arma en una zona móvil, parece que sería mejor hacerlo en una zona donde permanezcan sin movimiento disparo tras disparo. En fin, doctores tiene la iglesia.............

Gracias Inaki por las fotos.

La única explicación que le encuentro, que es el único sitio donde se puede colocar para su adecuado funcionamiento y sin comprometer otras opciones o sin estorbar el movimiento del cerrojo.

Me explico: El pequeño "bujero" del dióptero, tiene que estar a una distancia del ojo que no permite su colocación sobre el puente trasero si este fuese el lugar elegido por "estabilidad", ya que necesitaría un brazo de despliegue hacia atrás, que una vez plegado (hacia adelante) comprometería la expulsión de las vainas, además de impedir la colocación de bases para un visor. Aunque a mi juicio conjugar estas dos ópticas resulta innecesario, máxime por aquella época y para el uso que se le daba a este rifle.

Por otra parte, si el lugar elegido por cercanía al ojo, fuese la garganta de la culata. Anclarlo a la propia madera, mal pues ademas de afectar a la fragilidad de la garganta que es el punto más crítico de la culata, la madera es también un elemento de cierta movilidad.
Si se adapta a la rabera metálica, una vez plegado afectaría como hemos dicho a la fragilidad de la garganta por el vaciado que ocupa, y sobre todo que no se podría descerrojar y extraer el cartucho con el dióptero levantado.

En fin. que salvo en el sitio donde lo ponen, todo son inconvenientes. Y como dice la sabiduría popular "más sabe el diablo por viejo que por diablo". Si hubiese otra opción mejor, estaría inventada.
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viti
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 15:52

me encanta, todo un clasico

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Jager
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 18:40

Coronel escribió:
..........En fin. que salvo en el sitio donde lo ponen, todo son inconvenientes. Y como dice la sabiduría popular "más sabe el diablo por viejo que por diablo". Si hubiese otra opción mejor, estaría inventada.

Estoy de acuerdo con Usía mi coronel y seguro que ha funcionado razonablemente bien.

Sin embargo tanto en la zona superior de la garganta, como en el puente trasero con sus pros y contras hay algunos fabricantes que lo montaban. En este caso pienso que no lo han hecho debido a que la mecanización necesaria en el puente trasero debe venir hecha de fábrica y como han utilizado una acción Maúser militar sería muy complicado hacerlo después.

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Coronel
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 18:58

Creo haber visto uno montado en la garganta, pero no en el puente trasero.

¿No tendrás alguna foto de ello?. Me gustaría ver como es el montaje y como ponen el artilugio a la distancia adecuada del ojo.
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Ramse

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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 21:08

Mi Coronel, si buscas por Mauser 98 with Peep Sights salen un montón con el diopter sujeto en el puente trasero.

Aqui unos cuantos:
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Este sobre la nuez del cerrojo, que se llama Rigby Style:
Rigby-Style Diopter Sight. The classic aid to acquire targets over long distances.
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Coronel
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 21:41

Muchas graciaa Ramse.
No me lo hubiese imaginado. Me parecia que ahi estaba demasiado lejos del ojo.
Siempre se aprenden cosas nuevas y cobra mas sentido el razonamiento de Andres.
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Ramse

3ª


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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 21:46

A mandar mi Coronel Very Happy
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Jager
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Dom 16 Jul 2017, 22:57

¡Gracias Ramse! tan eficiente como siempre.

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pepdark
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Lun 17 Jul 2017, 09:49

Coronel escribió:
Observese que los grabados de este rifle son de elefantes y no de gorrinillos de 80 kg o de otros animales africanos de menor porte. Y es que este calibre nació o principios del siglo pasado para dar caza (de forma económica) a estos grandes paquidermos y otros malencarados de las colonias.

Ahora no siquiera le permiten la entrada en estas cacerías africanas "por flojo", y sin embargo se ha revelado como unos de los mejores cartuchos para nuestras batidas del sos scofra y del cervus elaphus.

Pero que nadie dude que con este calibre se han "aviao" muchos elefantes, búfalos y demás animales de mucho peso y mala baba.

Yo también creo que se le grabaron elefantes porque iba destinado a tal fin, todo es cuestión de colocar la bala en su sitio...También todo depende de la época y lugar, supongo que no es lo mismo ir a un safari de hoy en día pagando 40.000e que tener un arma por si vienen los paquidermos a destrozarte el huerto.
Y que conste que no se de lo que hablo, pero una balita de esas donde se una la oreja con el cráneo.....

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creo entender que hay balas de 283 grains, eso ya será un calibre para osos etc no? suficente de sobra para leones y esas cosas...
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cooper
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Lun 17 Jul 2017, 18:14

Gracias amigo Ramse por la lección siempre magistral .

Comentaré sobre todo a los abuelos Coronel y Jager , que yo tengo 2 Enfield y un Springfield de diferentes épocas y usan diopter todos y una vez que te acostumbras a 100 mts. no se escaparía nada .

Luego tienes el alza escalada regulable muy cerva del ojo , que eso ya es otra cosa , acordaros de la pelicula el Sargento York.

Respecto a los ejemplos que ha insertado Ramse , mi opinión incluido el sistema de mis fotos , los veo exagerados , conocía el sueco pero lo veo como de competición pura y enorme...................., el alemán tampoco me dice nada y mucho menos el Rigby Style , totalmente antiergónomicos .

Yo personalmente me quedaría para todos los efectos , con el que porta el Mauser Belga F.N. que ha incluido Ramse , ya que lo veo estético y sobre todo funcional.
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ignasi94

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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 18 Jul 2017, 14:07

pepdark escribió:
Coronel escribió:
Observese que los grabados de este rifle son de elefantes y no de gorrinillos de 80 kg o de otros animales africanos de menor porte. Y es que este calibre nació o principios del siglo pasado para dar caza (de forma económica) a estos grandes paquidermos y otros malencarados de las colonias.

Ahora no siquiera le permiten la entrada en estas cacerías africanas "por flojo", y sin embargo se ha revelado como unos de los mejores cartuchos para nuestras batidas del sos scofra y del cervus elaphus.

Pero que nadie dude que con este calibre se han "aviao" muchos elefantes, búfalos y demás animales de mucho peso y mala baba.

Yo también creo que se le grabaron elefantes porque iba destinado a tal fin, todo es cuestión de colocar la bala en su sitio...También todo depende de la época y lugar, supongo que no es lo mismo ir a un safari de hoy en día pagando 40.000e que tener un arma por si vienen los paquidermos a destrozarte el huerto.
Y que conste que no se de lo que hablo, pero una balita de esas donde se una la oreja con el cráneo.....

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creo entender que hay balas de 283 grains, eso ya será un calibre para osos etc no? suficente de sobra para leones y esas cosas...

El peso normal ya es eso, 285 grains, a más tienes de 293, 291 y hasta 320 grains para el 9,3 incluyendo munición sólida. Es un calibre que mucha gente ignora de lo que es capaz, cuando hablas con alguien que usa un 9,3 y le comentas que era para búfalos y no para gorrinos de 50 quilos se quedan pasmados...
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Enjarao
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Lun 24 Jul 2017, 17:31

Sobre el calibre, escribió alguien que abatió mucha fauna africana cuando de verdad la había, que :"... no hay animal que camine sobre la Tierra, que el 9,3 X 74 R no pueda manejar". Y si encima su hermano el 9,3X62 tiene un poco mas de velocidad, tiene que ser capaz de hacerlo un poco mejor que su distinguido y estilizado hermano para rifles basculantes. Y el que lo dijo era ni mas ni menos Jhon Taylor "Pondoro"... casi nadie al aparato.

Ahondando un poco mas, y tirando de otro que debe de saber algo, relata que su primer rifle para búfalos se lo compró a un viejo granjero el cual le contó que había eliminado con aquel rifle unos cuantos cientos de búfalos cafres sin el mas mínimo problema. Después él pudo comprobar que el granjero no le mintió. Hablo de Kevin Robertson, el autor del libro El animal mas peligroso de África.

El calibre no es un stopper (parador), para eso hay que pensar en calibres de mas de 11 mm. y mejor si pasa de 13 mm.

Sobre el arma... a cualquiera le gustaría tenerla. Puede hacer casi cualquier trabajo hasta los 300 mts con resolución, y con la munición adecuada.  
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ignasi94

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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Lun 24 Jul 2017, 17:40

Tengo que tener por aquí un artículo de una revist en el que salen 3 cazadores profesionales de la época buena, Tony Sánchez Ariño y dos más, uno es un alemán no me acuerdo de su nombre el cual había usado el 9,3x62 para la caza peligrosa africana, se ve que era un fan de ese calibre, a ver si consigo encontrarlo.
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Enjarao
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 25 Jul 2017, 01:51

ignasi94 escribió:
Tengo que tener por aquí un artículo de una revist en el que salen 3 cazadores profesionales de la época buena, Tony Sánchez Ariño y dos más, uno es un alemán no me acuerdo de su nombre el cual había usado el 9,3x62 para la caza peligrosa africana, se ve que era un fan de ese calibre, a ver si consigo encontrarlo.

Si está Ariño por medio, tal vez sea Otto Kronert, antiguo colono residente de la perdida Guinea Española, el cual alababa mucho el 9,3X62 así como el 10,5 X 55 sino recuerdo mal, este último según se decía carecía de la capacidad de penetración suficiente para matar un elefante de frente, y de lado llegaba justito al cerebro, por lo que no era adecuado para ello. Por cierto, que el rifle de Otto del 10,5 fue el primer rifle "gordo" que tuvo Tony en sus manos y fue en su primera cacería en la Guinea Española. A ver si en cuentra el artículo y estoy en lo ciero, y a ver quien es el otro cazador, tal vez Ramón Tatay.
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ignasi94

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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 25 Jul 2017, 11:23

Bueno, el artículo al que me refería no lo he encontrado, recuerdo que era un artículo pequeño, son muchas revistas que revisar pero he encontrado otro escrito por Tony Sánchez Ariño centrado exclusivamente en este señor, Otto Krohnert.
Esto es parte de lo que dice:
" Otto Krohnert utilizó todo tipo de armas en su actividad profesional, inclinándose por las de repetición sistema Mauser y los calibres alemanes, siendo sus favoritos el 11,2 Schüller y el 9.3x62 Mauser. Me hace gracia recordar ciertos 'expertos de salón' que consideran el 'expréss' imprescindible, de la forma más rotunda, para cazar en la selva ecuatorial, sin querer ni oír hablar del sistema Mauser. Pienso que no se debe ser tan radical ni dogmático, como nos demuestra el ejemplo de Otto Krohnert, que cobró la mayoría de sus muchos elefantes con armas de repetición, sin el menor problema, siempre dentro de bosques espesísimos. Cuando empezó a disponer de amplios medios económicos, en cierta ocasión compró dos rifles del 11,2 y dos más del 9,3x64 (Es posible que se le escapara un 4 y aquí se refería al 9.3x62 ????), junto con cinco mil balas de cada calibre, con lo cual pretendió no tener que preocuparse más de este asunto durante años."Y sigue...
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Ramse

3ª


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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 25 Jul 2017, 13:57

Otto Krohnert una leyenda en la selva africana- Primera parte.
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Otto Krohnert una leyenda en la selva africana- Segunda parte.
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Un poco de copiar y pegar:
Entrevistas
Tony Sánchez-Ariño, el cazador profesional africano con más años en activo

El último de los pocos (I)
22/10/2014@11:56:43 GMT+1

El valenciano Tony Sánchez-Ariño lleva 58 años como cazador profesional africano, un récord mundial imbatible. Llegó a la Guinea española en 1952 con 22 años y todavía sigue buscando la huella del elefante en el áfrica más auténtica. He aquí el testimonio vital de un hombre que siempre quiso ser cazador profesional y ha terminado convirtiéndose en una leyenda viva, en uno de los últimos y míticos cazadores de elefantes. El mes que viene publicaremos la segunda parte de esta larga e interesante entrevista.
José Ignacio Ñudi

Libros Recomendados :
GARRAS Y COLMILLOS
SAFARIS SOUTH ÁFRICA 1

La historia de Tony Sánchez-Ariño es como una profecía. Desde muy pequeño y en medio de un clima nada propicio para la caza, Tony se siente fuertemente atraído por los animales, la caza y la aventura y anuncia que quiere ser cazador profesional. Devora todo lo publicado sobre caza africana, incluso lo publicado en inglés, Italiano y francés, idiomas que aprende precisamente para ello.
Con 22 años desembarca en Guinea, viaje que le paga su padre porque ese año sus notas en la Facultad de Medicina habían sido menos malas. Tras un no deseado doblete de gorilas y abatir su primer elefante, deja la carrera médica y se convierte en lo que siempre quiso ser.
Desde entonces ha recorrido los mejores y más salvajes cazaderos africanos sólo o acompañando a sus clientes. Y sigue haciéndolo a pesar de sus 80 años.
Hoy puede presumir de varias cosas. En primer lugar, lleva 58 años en activo, cuando nunca ningún otro cazador profesional africano pasó de los cincuenta. En segundo lugar, ni él, ni su equipo ni sus clientes sufrieron nunca un accidente de caza. Y en tercer lugar dice no haber tenido jamás un problema con las autoridades cinegéticas.
Es por tanto un gran profesional, prudente y resolutivo al mismo tiempo, respetuoso con las leyes y amante de la caza de verdad y con mayúsculas. Por eso también se muestra muy crítico e inflexible con muchos de los que se hacen llamar cazadores profesionales y con ciertas prácticas cinegéticas poco éticas e irrespetuosas con los animales.
Ésta es la primera parte de una larga entrevista en la que cuenta cómo y por qué se hizo cazador profesional, sus primeros años como cazador de marfil y algunos sucesos dramáticos o emocionantes que vivió en primera persona. No en vano, en aquella África legendaria, ya prácticamente extinguida, todo era una auténtica aventura.
Pregunta. ¿De dónde le viene la afición por la caza? Nadie en su familia era cazador y su padre casi un anticaza.
Respuesta. Sin el casi, definía a los cazadores como “esos bárbaros que matan pobres animales”. En mi familia, tanto por parte de mi padre como de mi madre, nunca hubo un cazador. Mi caso es un misterio de la naturaleza, un atavismo. A los 5 años, según mis padres, no tenía otra obsesión que los animales salvajes, la caza y los elefantes.
P. ¿Cómo fueron sus inicios cinegéticos en ese ambiente “tan venatorio”?
R. Ese absoluto ambiente anticaza fue superado por mi instinto cinegético. Pasábamos los veranos en Albarracín, en Teruel. En el 39, cuando aprobé con 9 años el examen de ingreso al instituto para empezar el bachiller, mi padre, anticaza recalcitrante pero que me quería horrores, me regaló una escopeta del 9 mm. que al parecer, o eso creo, se vendía sin licencia. Imagínese qué tesoro, siempre de aquí para allá con ella. Un día vi cómo una urraca se posaba en un árbol, la receché como era debido, me coloqué debajo y la maté. Fue como si hubiera abatido mi primer elefante de cien libras; me hice hasta fotos con ella. Fue mi bautismo de fuego. En el 44 también pasamos un verano en un pueblo de Valencia, El Rincón de Ademuz, donde un tío mío era médico. Allí me hice amigo del guarda y todos los días nos íbamos de caza con un hurón que tenía, yo con una escopeta escondida que me dejaba no sé quién. Seguí cazurreando lo que podía un año tras otro hasta que, el mismo día que cumplí 18 años, corrí a sacarme el permiso de armas y mi primera licencia de caza y me compré, al ser un modesto estudiante, una paralela muy barata, de ésas que subastaban después de la guerra, y cazaba en lo libre, que no costaba un duro.
P. ¿No pensaba usted en otra cosa?
R. Bueno, también desde los 7 años comencé a coleccionar sellos, una afición que también conservo, y me especialicé –como no– en las colonias africanas. También me compraba todos los libros que encontraba sobre caza africana. Es más, aprendí idiomas –inglés, francés e italiano– para poder leerlos porque apenas había libros de esta temática en castellano. Como ve, la obsesión por el Continente Negro y sus animales era enfermiza.
P. ¿Y cuándo y cómo fue ese primer salto físico al continente amado?
R. Déjeme que le cuente. Desde los diez años yo quería ser cazador profesional, lo tenía muy claro, pero mi padre tenía otros planes bien distintos. Como era un afamado cirujano y la familia estaba llena de médicos, su hijo tenía que serlo también, y cómo en esa época se hacía lo que ordenaban los padres, pues médico. Pero la medicina no me gustaba en absoluto. Además me sentía muy agobiado por ser hijo de quien era, tener que ser su sucesor y estar rodeado de familiares y amigos de mi padre de “mucho peso médico” en Valencia. Cuando estudiaba la carrera, por ser quien era, me nombraron jefe de la sala de disección de cadáveres, “un gran honor” a juicio de mis compañeros y familiares pero un auténtico infierno para mí. No sé los Padrenuestros que recé por aquellos cuerpos que, por ser indigentes y no reclamarlos nadie, acababan allí. Pero la puntilla definitiva me la dieron al año siguiente al concederme “otro honor”, ser jefe de la sala de autopsias. Y recuerdo cómo el día de Navidad del 48, que estaba de guardia, me tocó hacer siete autopsias, de modo que cuando llegué a casa para cenar no pude hacerlo y confirmé que la medicina no era lo mío. El año siguiente, ya en cuarto de Medicina, como mis notas fueron menos malas de lo habitual, mi padre me regaló un viaje a Guinea, donde estaba ya mi amigo Ramón Tatay, ingeniero aeronáutico. Acababa de cumplir los 22 años y aquello era lo que había estado esperando toda la vida. Fui en barco y el viaje duró 21 días.
Primer viaje a África
P. ¿Lo que allí encontró coincidió con la imagen que se había hecho de África?
R. Sí, sí. Recuerdo que cuando estábamos llegando a la bahía de la isla de Santa Isabel había una de esas tremendas tormentas tropicales que luego pasan enseguida, y en el momento que entrábamos a puerto el cielo se calmó, salió el sol y bañó todo de una luz virginal, como si el mundo se estrenara aquel día. Cuando vi aquello desde la cubierta, la verdad, se me llenaron los ojos de lágrimas. Era sin duda el África tantas veces soñada.
P. ¿Y luego qué pasó?
R. De Santa Isabel pasé a Bata con ayuda de Ramón Tatay, pero como estaba muy ocupado con la construcción del nuevo aeropuerto, me llegó a la finca de un amigo alemán, Otto Krohnert, para ver si me podía estrenar con los elefantes, mi principal objetivo. Otto había sido cazador profesional de marfil durante muchos años en bastantes países africanos y había terminado en Guinea. Me presentaron a Otto, le revelé mis intenciones de abatir mi primer elefante pero me dijo que en ese momento no los había por la zona, pero sí gorilas y que había que dar una batida. En esa época había gorilas por todas partes que arrasaban las cosechas y ponían todo patas arribas, de modo que se pedían batidas a la administración para, sobre todo, espantarlos, y como Otto era un experto cazador y estaba cerca de una zona afectada, le pidieron que organizase unas batidas. Me preguntó si sabía algo de gorilas y claro, como sobre gorilas y todos los animales africanos había leído todo lo publicado sobre ellos, le di una lección magistral. Tras mi parlamento sobre los gorilas, me soltó con su acentazo alemán: “Usted hombre perfecto para mí porque yo tener que dar batidas pero no poder. Pero usted, que sabe más que nadie de gorilas, organizar batidas”. Total, que sin haber visto en mi vida un gorila de verdad, quedé encargado de semejante empresa. A continuación me llevó al poblado donde se iba a dar la batida y me presenta al jefe, Agustín Mve, como el “más grande cazador de gorilas de África”, y se fue, dejándose allí más sólo que la una rodeado de 80 personas que me miraban y esperaban órdenes.
P. ¿Y qué hizo a continuación el “más grande cazador de gorilas de África”?
R. Los gorilas se cazaban localizando dónde dormían y colocando cerca una red gordísima a modo de barrera. A punto de amanecer se despertaba a los gorilas y se les obligaba a correr hacia la red, hasta que se chocaban con ellas, lloviéndoles entonces por parte de los locales, que además se los comían con mucho gusto, tiros de escopetas, lanzas, machetazos, etc. Afortunadamente para mí y para ellos los gorilas se habían ido y yo respiré aliviado, esperando que en cualquier momento aparecieran los elefantes, mi objetivo. Pero al cabo de dos o tres días un nativo aguafiestas vino diciendo que sabía dónde estaban los gorilas. Entonces Agustín me preguntó qué íbamos a hacer, la estrategia a seguir. Como no tenía ni idea se me ocurrió una salida airosa, y fue preguntarle a Agustín qué haría él, y después de explicarme todo con pelos y señales, le respondí que era exactamente lo que había pensado.
Antes del amanecer y con un frío que pelaba nos dirigimos al lugar, nos aproximamos a los gorilas y con mucha cautela empezamos a colocar la red. Aún no habíamos terminado cuando escuchamos al otro lado voces de mujeres que posiblemente se dirigían a la plantación. Los gorilas se despertaron y corrieron asustados en nuestra dirección. De repente me vi en medio de una “avalancha” de gorilas con un miedo creciente hasta que mi instinto de conservación me hizo reaccionar y abato el primer gorila que me pasa cerca. Al tiro allí se formó el 2 de mayo, gorilas por todos lados corriendo y chillando, hasta que me pasa otro que abato también, y luego el silencio, hasta que apareció todo el mundo a felicitarme por la hazaña. Yo levitaba, me había consagrado como “el cazador de gorilas más grande de la historia de África”. Regresé a Bata, pero la noticia de mi doblete de gorilas ya me había precedido y me recibieron como un héroe nacional.
Mi primer elefante
P. ¿Y cómo fue el lance de su primer elefante?
R. Días después me fui con Tatay y sus pisteros a orillas del río Campo. Localizamos dos elefantes, uno grande y otro pequeño. Llevaba esta vez un express Joseph Lang del 475 nº 2 que me había prestado Juan Durall, un empresario catalán que tenía una empresa de transporte y que en su día se lo había comprado a un ingeniero forestal belga. Me lo dejó con tres balas y la promesa de que le devolvería alguna. Estábamos en la frontera de Guinea y Camerún, en el río Campo. El elefante estaba a unos 70 metros en un islote, bañándose. No había tirado nunca con un expres ni conocía su retroceso. El caso es que me senté con las piernas colgando en unas rocas que había por allí y a pulso hice el tiro más difícil y largo que he hecho en mi vida con los elefantes. Años después le compré este rifle a Durall. De Guinea me pasé a Gabón ya con la idea de ver aquello y volver cuanto antes. Volví a España completamente convencido de que aquello era lo mío, pero ahora tenía que decírselo a mi padre.
P. Y cuando lo hizo, ¿recuerda todavía el bofetón?
R. (Se ríe) Eso creí yo que iba a pasar, pero no fue así. Me armé de valor, me fui a su clínica y le dije que quería hablar con él. Le largué todo de sopetón, que sentía darle ese disgusto pero que lo mío no era la medicina, sino África y los elefantes, y que todo lo demás me traía sin cuidado. Tras soltar todo aquello como un torrente de agua que se desborda me quedé callado esperando cualquier tipo de agresión verbal o física, pero con suma tranquilidad me dice que en medicina tendría todas las puertas abiertas y sólo facilidades, pero que de caza de elefantes no tenía la menor idea y no podría ayudarme, pero que si creía que iba a ser feliz cazando elefantes en África, no tenía más que decir. Y me dio un consejo, que hiciese lo que hiciese en la vida procurase ser el primero y que actuase siempre con honestidad. Tenía 22 años, volví a África y hasta hoy.
Cazador de marfil.
P. Al principio se dedicó a la caza del elefante por el marfil y luego ya montó su primera empresa de safaris. ¿Cómo fue esa primera época.
R. Lo mío era el elefante y estuve cazándolos hasta que ya no fue posible. En algunos países había cupos de elefantes por cazador y año, pero en Guinea al principio su caza era ilimitada, tan sólo había que pagar mil pesetas al gobierno por elefante abatido, te marcaban el marfil para que fuera legal y me pagaban 300 pesetas por kilo de marfil. En Guinea no había grandes elefantes, pero podías conseguir entre 12 y 20 kilos por colmillo, o sea, unas nueve mil pesetas por cada elefante.
P. Un negocio muy rentable, ¿no?
R. Sí, pero también durísimo. En esa época apenas había vehículos, de modo que con mi rastreador, mis pisteros y mis porteadores me sumergía en la selva, a lo mejor varios días, cruzaba ríos con canoas que dejábamos atadas para que no se las llevara cualquier crecida... pero a mí me encantaba esta forma de vida.
P. ¿Y hasta cuándo duró esta aventura?
R. Hasta que vinieron las independencias, sobre los años 60, aunque durante algunos años, de una forma u otra, pudimos seguir cazando elefantes. Desde Guinea, donde tenía mi cuartel general, hacía expediciones a otros países y cazaba los elefantes que legalmente podía por año: cuatro en Camerún, otros cuatro en Gabón, los mismos en el Congo y en la República Centroafricana... Tenía más elefantes para cazar que los que físicamente podía porque me trasladaba en camiones que dejaban mucho que desear, cazaba a pie, las distancias eran tremendas. Aún así, en la época dorada lograba cazar entre 50 y 60 elefantes por año, hasta que descubrí el paraíso terrenal para la caza del elefante, el Congo Belga, donde había más elefantes que ratones. En el noreste del Congo, frontera con Ubangui-Chari –luego República Centroafricana– y el Sudán, miraras donde miraras había elefantes, y además de grandes colmillos.
P. ¿Y en el Congo no había cupos?
R. Sí, dos elefantes por provincia, y el Congo tenía nueve. Pero además, el administrador territorial, de acuerdo con los daños que produjeran, podía dar todos los permisos que quisiera. Cada elefante me costaba 1.250 francos belgas, casi nada. Recuerdo que en febrero de 1960 cobré diez elefantes que dieron de media más de 90 libras por colmillo. Unas veces pagaba las tasas y otras veces, si me concedían más permisos, el gobierno se quedaba con el 50 por ciento del marfil, en kilos, aunque yo me quedaba con los colmillos más grandes, que tenían más valor.
Organizador de safaris
P. ¿Y cuándo se terminó el chollo?
R. En el sesenta y tantos. Como ya no había posibilidad de cazar por marfil porque las licencias se redujeron tanto que ya no compensaba, me dediqué a organizar safaris, pero especializándome en el elefante, aunque también, de manera indirecta, haya cazado muchos leones, búfalos y leopardos.
P. Me asusta preguntarle cuántos elefantes había abatido cuando se dedicó a organizar safaris.
R. Pues unos 800. Sí, estaba un poco curtido. De hecho, cuando en el 62 llegué al departamento de caza de Uganda para saber qué tenía que hacer para conseguir la licencia de cazador profesional y poder llevar a los clientes, el funcionario, que me conocía, se echó a reír y me dijo que qué me iban a pedir si había cazado más que todo el departamento de caza junto. “Anda, dame cinco libras esterlinas y toma el carnet”, me dijo. Pues eso, que me dediqué a llevar clientes para lo cual monté una compañía de safaris en Guinea para cazar el Camerún, el Congo, etc., pero aquello era muy pesado por las distancias que había que recorrer y lo dejé. Luego monté otra en el Congo francés, en el norte, con selvas casi inexploradas, pero de nuevo todo se me hacía muy cuesta arriba porque las carreteras eran fatales, había problemas de abastecimiento, se rompía no sé qué. Todo era muy penoso y descansaba sobre mis hombros. Entonces descubrí la solución: dejé de tener mi propia compañía y como tenía prestigio y me conocía todo el mundo, me asociaba con la compañía de cada país que me ofrecía más seriedad, mejores condiciones, etc. Yo sólo tenía que llevar a los clientes, cazaba con ellos y no tenía que preocuparme de nada más. También es verdad es que soy culo de mal asiento y siempre me ha gustado moverme de un lado a otro, no cazar siempre en la misma zona. Y por otro lado este sistema me permitió llevar, dentro de lo que cabe, una vida más normal y tener una estabilidad familiar.
P. Por cierto, ¿cómo conoció a Isabel, su mujer, si siempre estaba metido en esas selvas africanas?
R. Por casualidad. Ella nació en Valencia, pero cuando tenía dos años a su padre, ingeniero agrónomo, lo destinaron a Granada. No obstante, sus padrinos, que eran noruegos, seguían viviendo en Valencia e Isabel, que hacía mucho con ellos, los visitaba y pasaba largas temporadas en su casa, de modo que siempre estaba con la colonia noruega y, la verdad, físicamente no desentonaba. Un día, recién llegado de Angola, me encontré con un amigo que me dijo que lo acompañara al club de tenis porque me quería presentar a una chica rubia y alta, como a mí me gustaban. Y como yo venía con más hambre que un ladrón, no lo dudé, conocí a Isabel y al año nos casamos. Yo tenía 34 años, con lo cual hemos celebrado 45 años de casados, tenemos tres hijos varones maravillosos, vivimos como una piña y somos muy felices.
La situación más peligrosa
P. ¿Cuénteme la situación más peligrosa que haya vivido cazando?
R. Fue tremendo y recuerdo que se me levantó el pelo, la sensación más desagradable del mundo. Y es que me vi en medio de una estampida de elefantes en los pantanos del Nilo enterrado en barro y agua hasta la cintura.
El cliente hirió un elefante en la orilla del Nilo a las siete de la mañana y se metió en los pantanos con la manada, y lógicamente nos fuimos tras él sin el cliente. Recuerdo que los papiros tenían 4 y 5 metros de altura y el agua y el barro nos sobrepasaba la cintura, tanto es así que la canana me la puse al cuello para no mojar las balas. A las once, sin provisiones de agua ni nada, por fin localizamos a la manada y disparé al que creímos era el herido. Al pegarle el tiro, de codillo pero no en su sitio, empiezan a salir elefantes de todas partes barritando como posesos y vemos cómo un “muro gris” formado por varios elefantes se nos viene encima. Intento salir de allí corriendo todo lo que puedo pero es imposible por el barro y el agua hasta que caigo sobre unos papiros, aunque antes me dio tiempo a ver cómo mis pisteros dinkas hacían real el milagro de Nuestro Señor andando sobre las aguas, pero en versión dinka y con lanza. En ese momento, como digo, el pelo se me erizó de miedo porque sinceramente pensé que había llegado mi hora. Gracias a Dios, aunque me pasaron rozando, ninguno me pisó. Cuando pasaron, del chock, no podía ni moverme. Aparecieron los dinkas y me “desatascaron”. No podía con mi alma, pero veo que caminamos hacia los elefantes, que se habían reorganizado para dar una batida y trincarnos porque habían cogido nuestro olor. Lo que hicimos fue caminar detrás de ellos y así pasar desapercibidos. Después de un rato salimos por fin a lo abierto y veo plantado, echando sangre por la trompa, al elefante que había tirado. Y cerca de él, como esperándolo, la manada, hasta que vieron que estaba desahuciado y se largaron. Cogí el rifle, me acerqué, lo rematé y me eché sobre su barriga un buen rato a descansar porque estaba exhausto. Eran las cuatro de la tarde.
P. ¿Y la situación que más le ha impactado? ¿Fue quizá la muerte de Peter Hankin devorado por una leona?
R. Lo de Peter fue horrible. Era muy amigo mío y su muerte, tan trágica, me marcó mucho más porque lo había visto unos días antes. Cuando nos avisaron de la tragedia fuimos al campamento de Peter y al llegar, cerca de su tienda, vimos un árbol lleno de buitres, la prueba de que el león seguía con él. Nos acercamos y vimos delante de la tienda un charco enorme de sangre. Seguimos adelante y ya vimos a la leona comiendo su cuerpo. La leona desapareció entre los matorrales y al acercarnos a lo que quedaba del pobre Peter cargó contra Adrián, hijo de Norman Carr, de 20 años, que estaba conmigo de aprendiz. Éste llevaba un .416 Rigby de cerrojo con balas blindadas. La dejó llegar y le dio un primer tiro en el pecho, pero al ser la bala blindada la atravesó sin pararla. Tiró por segunda vez y tampoco, y ya a dos metros, la remató con un tiro en la cabeza. De cintura para abajo al pobre Peter sólo le quedaban huesos. El brazo derecho nunca lo encontramos, y el resto del cuerpo estaba intacto, salvo el cuello, que lo tenía destrozado. Empecé a vomitar y así estuve una semana, y me hinché de llorar. Fue, sin duda, la impresión más horrible de mi vida. La leona, algo disminuida para cazar, rasgó la tienda como si fuera papel y se llevó a Peter arrastrándolo.
Buscando un dinosaurio
P. En su libro “Garras y colmillos” habla de una especie de animal legendario y desconocido, el mokele-Mbembe, que según los pigmeos podría vivir en una zona de selva tupidísima. Lo buscó con ahínco y aunque no lo encontró, algo vio, ¿no?
R. Según los pigmeos y algún lunático blanco, era una especie de dinosaurio, de la familia de los saurópodos, pero eso es imposible porque para que una especie se mantenga tiene que haber cientos de ejemplares y alguno se habría dejado ver vivo o muerto.
P. Sí, pero usted lo buscó por todos lados y con pasión.
R. Efectivamente, por todos los lados, pasé mucho tiempo buscándolo en el Congo Brazzaville, el sureste del Camerún, y por lo que pude ver sí existe por aquellas selvas impenetrables e inmensas un animal desconocido, una especie de anfibio. En aquellos territorios de selvas pantanosas, donde no hay sitio para poner un campamento, lleno de bichos inmundos, nunca se ha metido nadie, ¿quién va a meterse en el infierno a cambio de nada? Para mí trabajaba un pigmeo que me decía que su padre había visto y oído al mokele-mbembe, y cuando le pregunté que me lo describiera, me decía: “Patrón, es un animal muy grande. Cuando el señor mokele-Mbembe hace el amor con madame mokele-Mbembe, forman mucho escándalo”. En fin, yo he visto unos rastros que demuestran que por allí debe vivir un gran anfibio desconocido. Vi huellas más grandes que las de un cocodrilo, pero de sólo tres dedos y membrana interdigital, y la uña central muy marcada.
P. Después de todo lo que ha dicho en sus libros y artículos, ¿le queda algo por contar?
R. Muchas cosas, porque 58 años dan para mucho. Además, no he estado nunca en el mismo sitio, he cazado elefantes en 23 países distintos y luego he seguido cazando por toda África en función de lo que a mí y a mis amigos nos apetecía, pero sobre todo elefantes. Y los elefantes, afortunadamente, siguen moviéndose por los sitios más salvajes, dándome la oportunidad de conocer lugares muy inexplorados. Siempre he combinado la caza con la exploración, mi otra gran pasión.
P. En su caso, ¿es cierto eso de que nadie es profeta en su tierra?
R. Conozco mi tierra y aquí, en ciertos sectores, si uno destaca en algo, parece que hiere la sensibilidad de los demás, sobre todo en el mundo de la caza, que en este país levanta pasiones. Y como uno ha destacado en este tema, sé que no tengo mucho que esperar. Hombre, no es que me dé igual, porque no me gustaría que se acuerden de mí sólo cuando muera, y siempre es mejor un reconocimiento en vida, pero todo el homenaje que he recibido hasta ahora en España fue en el Club de Monteros, cuando me nombraron Cazador del Año. Luego, cuando Nicolás Franco fue presidente del CIC, instituyó un galardón parecido y me lo concedió, pero eso ha sido todo.
P. A lo mejor es que usted tampoco ha buscado los premios con mucha intensidad.
R. Eso es cierto. A España vengo a estar en mi casa con mi mujer y mis hijos, a contemplar mi colección de sellos, a ver a los amigos y a escuchar mis óperas.
P. ¿Le queda algún animal por cazar?
R. Hay uno que se me ha quedado en el tintero, el tigre. Siempre quise cazar uno, pero cuando se podía no tenía dinero y cuando lo tuve se cerró su caza. En los años 70 todavía existían ofertas de tigres a mil dólares, y cuando ya lo tenía todo preparado para ir a por él se cerró su caza. ¡Pues qué le vamos a hacer!
P. ¿Cuáles han sido sus especies preferidas?
R. Después del elefante, el león, por su peligro. Y otro que me encantaba era el rinoceronte negro, cazándolo en su sitio. Me acuerdo que nos metíamos en el norte de Kenia, en una zona espinosa, hasta que de repente te salía el rinoceronte a cuatro metros. Era muy emocionante. A mí lo que más me ha gustado ha sido la caza peligrosa, los cinco grandes, o animales que requieren un esfuerzo especial, como el bongo o el eland de Derby cazándolos a la huella.
P. ¿Cómo son los cazadores españoles como clientes?
R. En general, gente muy agradable, y la prueba es que, más que clientes, tengo amigos. Como ejemplo, quiero destacar a Armando Bassi, de Lacoste España, que ha fallecido este año y ha sido una personalidad mundial en el mundo de la moda. En el año 68 hizo su primer safari conmigo y luego realizó 37 más, el último hace dos años. No he conocido a ningún profesional que haya hecho semejante número de safaris con el mismo cliente, y además Armando cazaba para su satisfacción personal, no para contarlo, y la prueba es que, tras su muerte y a pesar de lo que se ha escrito sobre él, nadie lo ha vinculado con la caza. Ahora que se ha ido, quiero que conste que era cazador, que nunca fanfarroneó sobre ello, a pesar de haber cazado conmigo nada menos que 60 elefantes, 94 búfalos, 28 leones y 28 leopardos, infinitamente más de lo que ha cazado el 70 por ciento de todos los cazadores de última hornada.
P. ¿Qué diferencias destacaría entre los cazadores españoles y los americanos, con los que también ha cazado bastante?
R. Los españoles vienen también a pasarlo bien y a divertirse, mientras que los americanos, gente muy correcta en general, están un poco obsesionados con los récords. También son magníficos clientes los italianos, y muy agradecidos. Recuerdo a dos de ellos que todas las tardes, cuando volvíamos al campamento, me cogían la mano y me daban las gracias por lo bien que lo habían pasado.
P. ¿Se puede todavía cazar en África con la libertad y el sabor de antaño?
R. Sí, en determinados lugares y si uno quiere. La caza hoy en día, y entonces también, la hace el cazador, y puede ser tan emocionante y pura como infame. La caza es un arte, aunque mucha gente sólo busque matar y convertirla en una carnicería repugnante. La caza, para que sea de verdad, debe tener tres ingredientes esenciales: inseguridad, dificultad y esfuerzo. Quien no quiera estos ingredientes que se vaya a un corral y, sin bajar del coche, mate lo que quiera. Ahora bien, eso no será cazar.
En las selvas del Camerún, cazando el elefante o el bongo a la huella, sin perros, se pueden vivir situaciones emocionantes y auténticas. Los elefantes todavía se cazan como Dios manda y por eso fundamentalmente los sigo cazando. Yo ya estoy en el atardecer de mi vida y quiero que esa puesta de sol siga siendo auténtica y digna. Con el elefante no hay trucos, no hay coches, no hay perros... nada. Tú sigues su rastro y que pase lo que Dios quiera. (Continuará).

Entrevistas

Tony Sánchez-Ariño, el cazador profesional africano con más años en activo.
El último de los pocos (y II)
22/10/2014@11:56:43 GMT+1

Publicamos la segunda y última parte de la entrevista a Tony Sánchez-Ariño en la que responde a preguntas más personales sobre su afición, la situación actual de la caza en África, los nuevos cazadores profesionales y su radical oposición ante determinadas prácticas cinegéticas que cree aberrantes.

José Ignacio Ñudi

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Si en la primera parte de esta entrevista Tony Sánchez-Ariño se centró en sus primeras vivencias africanas, en esta segunda y última entrega opina sobre asuntos más personales y, en general, sobre la caza africana, su futuro, los nuevos cazadores profesionales y su crítica feroz hacia ciertas prácticas cinegéticas faltas de ética y dignidad.

Tony Sánchez-Ariño es sin duda uno de los últimos representantes vivos de un África que ya no existe ni volverá jamás, donde tanto los animales como los cazadores se sentían libres y la caza era más auténtica. Quizá por eso hay tanta nostalgia, incluso cierto desasosiego y rabia, en algunas de sus respuestas.

Los tiempos son otros, toca adaptarse a la nueva realidad y afrontarla con optimismo, pero como dice Tony, sin perder el respeto por los animales y actuando con dignidad, porque los principios de la caza deben seguir siendo los mismos.

Pregunta. Hace poco vi en la televisión un documental sobre el aumento del estrés y la agresividad en los elefantes africanos; ¿está de acuerdo con esta aseveración? ¿cuáles podrían ser las razones?
Respuesta. Estoy de acuerdo. Los elefantes son, en cierto modo, migratorios, yendo siempre detrás del agua y del pasto. ¿Qué ocurre?, pues sencillamente que las concesiones de caza, las explotaciones mineras, los nuevos poblados con sus cultivos aledaños, les están cortando sus rutas de migración. Y luego está el furtivismo que, digan lo que digan, sigue ahí. No hay tanto como a finales de los 70, de acuerdo, pero en muchas zonas es implacable. Los elefantes están acosados por todos lados, y claro, terminan desarrollando ese estrés y esa agresividad. Sin embargo, allí donde no hay furtivos ni presión humana, están muy tranquilos.

P. ¿Qué cosas le sorprenden de los elefantes?
R. Los elefantes se parecen mucho a los humanos en su organización familiar: van juntos, se protegen entre ellos... Por ejemplo, cuando una hembra tiene una cría, siempre hay una o dos hembras que ayudan a la madre y están todo el día pendientes del pequeño. Ahora bien, los machos viejos, los patriarcas, suelen ir solos y a su aire.

P. ¿Existen esos legendarios cementerios de elefantes o son pura leyenda?
R. Eso es un invento de las películas de Tarzán. Raramente se encuentran elefantes muertos por razones naturales. Los elefantes, cuando van a morir, se suelen meten en los ríos porque el agua les alivia y allí mueren, desapareciendo en las aguas y devorados por los cocodrilos. Yo me habré encontrado en mi vida media docena de elefantes muertos, pero no más.

P. Una pregunta, quizá tópica y algo impertinente, que posiblemente le hayan hecho más veces. Conociendo como conoce a los elefantes y habiendo cazado tantos, ¿no tiene ciertos remordimientos a la hora de cazarlos?
R. Le voy a decir una cosa, cada vez que cazo un elefante siento su muerte, pero hay una cosa que me compensa y que quizá explique que siga cazándolos, que es un enemigo terrible. Como tú no hagas las cosas bien te puede matar muy fácilmente. Como un elefante te cargue y no lo pares te mata en el 90 por ciento de las veces.

P. ¿Cuántos animales, de los cinco grandes, ha cazado en su vida?
R. Exactamente 1.303 elefantes, 2.083 búfalos, 339 leones, 165 leopardos y 127 rinocerontes negros. Y lo más importante, jamás nadie de los que me acompañaban, ni pisteros ni clientes, sufrió un solo arañazo.

P. ¿Y eso cómo se consigue?
R. Pues fundamentalmente no disparando cuando no se debe disparar y empleando los calibres correctos. Sobre todo, jamás disparar a ver qué ocurre. Con estos animales siempre hay que tirar a matar.

P. ¿No ha sentido, como muchos cazadores ya veteranos que han cazado bastante, esa opción del no matar?
R. Todos los animales me merecen un gran respeto, pero puede más mi instinto cinegético; eso sí, haciendo las cosas como Dios manda, no matando elefantes en cercas de veinte hectáreas a las que previamente los han llevado para que un valiente cazador les pegue un tiro. Y algunos de estos valientes son españoles.

Un oficio en entredicho
P. ¿El oficio de cazador profesional se ha devaluado?
R. El cazador profesional de la vieja escuela ya no existe porque sencillamente no hay caza para curtirse y adquirir experiencia. Los de mi escuela, cuando empezamos a llevar clientes, llevábamos años cazando por nuestra cuenta y riesgo. Yo por ejemplo llevaba ya 800 elefantes y 150 leones. Pero hoy día, alguien que quiera hacerse cazador profesional, aunque tenga voluntad y cualidades, ¿dónde va a adquirir la experiencia? No hay permisos, no hay licencias y todos los países en los que se puede seguir cazando se cuentan con pocos dedos: Tanzania, Sudáfrica, Zimbabwe, Zambia, Namibia, Botswana, Camerún, Etiopía y Mozambique. Y encima no hay más licencias que las que compra el cliente al que acompaña, y claro, por eso muchos tiran al alimón con sus clientes para poder practicar. No es que el cazador de ahora sea peor ni mejor, es que está limitado, encorsetado. Quizá hace 50 años cualquiera con afición y cualidades hubiera sido un fenómeno, pero hoy le faltará experiencia.

También están haciendo mucho daño a la profesión muchos de los que se denominan cazadores profesionales, que son unos auténticos farsantes. Yo los denomino “fantasmas cinegéticos”, de los que hay plaga. En algunos lugares no dejo de escuchar ruido de cadenas por doquier y sólo con los que existen en España se podrían repoblar todos los castillos de Escocia.

P. Son otros tiempos. Los profesionales, los cazaderos y los cazadores ya no son los que eran, ¿no le parece?
R. Eso es cierto. Cuando yo empecé a cazar en Sudán, donde todo era completamente salvaje, nunca hice un safari de menos de 28 días, y lo normal eran 45 porque las zonas eran inmensas. Los clientes, que tenían buena posición económica y por lo general habían tenido buena cuna, no tenían inconveniente en padecer todo tipo de incomodidades hasta conseguir los animales deseados. Hoy la mayoría busca sobre todo comodidad: cómo son las comidas y las camas, si hay buenos vinos, si hay teléfono satélite. ¡Coño, que se interesan por todo menos por la caza! Y si vienen por ejemplo para 14 días pero consiguen lo que quieren en ocho, se van. Sí, ciertamente ha cambiado todo.

La caza del elefante y su justificación
P. ¿Qué le dice a esa gente, incluso cazadores, que critican que se cacen todavía elefantes, leones, etc?
R. Estos señores no conocen la realidad. Elefantes, por ejemplo, hay muchísimos. Después de las masacres furtivas de los años 70 –hay que recordar que entre 1976 y 1986 se mataron furtivamente en África más de 700.000 elefantes– vino el CITES y sus poblaciones se recuperaron bastante. Lo que no hay son grandes elefantes porque necesitan por lo menos 40 años para tener unos colmillos decentes. Por tanto el elefante se ha recuperado y va en aumento, y en muchos sitios ocasionan daños terroríficos. El final de Botswana, si no se remedia, serán los elefantes, que arrasan cosechas, bosques, etc. En el norte del país, donde están los elefantes, del Okavango hasta la frontera con Namibia y Zimbabwe, en una extensión de unos 215.000 km2, hay un mínimo de 130.000 elefantes que comen todos los días y están convirtiendo el norte de Botswana en un paisaje lunar. La gente, lo primero que suelta cuando se entera de que cazas elefantes, es: “Pero si no quedan”. Yo les digo que efectivamente, que por la Rambla de Barcelona o por la Castellana de Madrid, hace tiempo que no se ven, pero en Botswana, Tanzania, etc, les aseguro que los hay y no pocos. Además, se cazan siempre los machos más grandes que ya han cumplido gran parte de su ciclo vital.

Por último, por estos elefantes se paga una fortuna a los gobiernos, un dinero que sirve, entre otras cosas, para proteger otros territorios, construir infraestructuras o luchar contra el furtivismo contratando más guardas, etc. En definitiva, la caza del elefante es un recurso natural renovable.

P. ¿Nunca sintió atracción por otros destinos cinegéticos? R. He de confesar que de vez en cuando he sentido cierto empacho africano y he buscado otros destinos. He cazado osos en Siberia, donde estuve tres meses cazando el grizzli; he pasado dos meses en el Polo Norte cazando osos blancos; bisontes en Polonia; búfalos acuáticos en Australia... He cazado un poquito en todo el mundo, pero luego vuelvo a lo mío, que son mis elefantes y mis pigmeos, con los que me llevo estupendamente.

P. ¿África se ha convertido en una caricatura de lo que fue?
R. De lo que yo conocí, sin duda. Quitando unas cuantas zonas alejadas de las rutas normales, África está plastificada: concesiones, ranchos, cercados, fincas electrificadas...

P. ¿Cuando y por qué empezó el declive del África de sus sueños?
R. A partir del año 70, cuando empezaron las independencias y los nuevos gobiernos permitieron barbaridades con la fauna, empezando por algunos presidentes. Bokassa, por ejemplo, presidente de la República Centroafricana, tenía gente exclusivamente dedicada a cazar elefantes por el marfil. Los mataban incluso con helicópteros y mandaban todo a China y Corea de Norte. Lo mismo ocurrió en Sudán, o en el Congo.

Luego apareció toda una nueva generación de cazadores, algunos muy buenos, pero otros auténticos fantasmas que, como ya he dicho, han desacreditado la profesión. Por eso creamos primero, en el 69, la Asociación Internacional de Cazadores Profesionales, de la cual soy miembro fundador, que al final, para que fuéramos muchos, se convirtió en un coladero. Luego fundamos la Asociación de Cazadores Africanos, de la cual soy también miembro fundador y vitalicio. Ésta funciona mejor y no entra nadie que no sea un cazador como Dios manda, y para eso hay un señor con muy mala leche que se encarga de hacer la criba, que soy yo.

La situación de África
P. ¿Se parece en algo la naturaleza africana que usted conoce con la imagen que nos transmiten a través de la televisión y los documentales? R. Los documentales están hechos en reservas y parques nacionales, que no han variado y existen desde hace muchísimos años. El Parque Kruger ya existía antes de que yo naciera, y el Nairobi National Park o el Ngorongoro National Park están desde antes de que yo llegara a África. Todas esas películas fantásticas están hechas en estos lugares donde los animales, desde que nacen, ven cámaras por doquier y se acostumbran a ellas.
Los animales salvajes de verdad no permiten que te acerques y menos si se están, por ejemplo, apareando. Todo lo que vemos es prefabricado.
P. ¿Y lo que se cuenta de la situación de África y de sus problemas?
R. Es mucho peor de lo que cuentan los telediarios. La miseria que hay en África, la corrupción, la incultura, las enfermedades, no tienen límite.
P. ¿Y cómo se arregla eso?
R. De momento han de pasar muchos, muchos años. Además, cuando un país parece encauzado, sale un espabilado que sólo busca poder y fortuna personal y vuelve a hundirlo. Ahí tenemos a Mugabe en Zimbabwe, la antigua Rodesia, que se conocía como la perla de África y donde vivían en armonía negros, blancos, verdes y amarillos. Pues bien, llegó este corrupto que odia a los blancos y se ha cargado el país.

Cuando Rodesia se independiza en 1980 y pasa a ser Zimbabwe, un dólar zimbabwano valía casi un dólar americano. Hoy, por un dólar americano te dan ¡cinco millones! de los zimbabwanos y, oficialmente, el paro afecta al 80 por ciento de la población.

P. ¿También sigue habiendo en África mucho furtivismo?
R. Cada vez más, digan lo que digan. En los 80 barrieron todos los grandes elefantes y los rinocerontes.

P. ¿Cuál es el principal problema de la caza africana?
R. Quizá la expansión humana, que es exponencial. Kenia dobla la población cada veinte años, y esa gente necesita nuevas tierras para labrar, para vivir, mientras que los animales salvajes van a quedando reducidos a cuatro reservas o a zonas artificiales como los ranchos de África del Sur.

P. ¿Corre entonces peligro la caza deportiva en África?
R. No, todavía hay mucha caza; lo que ha perdido es su pureza, se ha impuesto la de rancho. En África del Sur y Namibia hay más animales que hace sesenta u ochenta años porque los propietarios saben que se gana más dinero con la caza que con el ganado. Existen muchos criadores de caza, pero siempre de animales no peligrosos, y este tipo de caza parece que tiene futuro.

Mi libro favorito
P. De los libros que ha escrito, cuatro en total, ¿cuál es su preferido?
R. Sin duda “Cazadores de elefantes, hombres de leyenda”, que me costó 14 años escribirlo, o mejor dicho, recoger toda la información y comprobarla, que se ajustara lo más posible a la realidad, porque muchas historias y anécdotas se han ido transmitiendo de boca en boca y llega un momento en que es difícil separar la leyenda de la realidad. Ya sabe, la tendencia humana a idealizar a sus héroes o demonizar a sus enemigos. Luego tuve que buscar fotos antiguas, y de hecho la mayoría tiene entre 50 y 120 años. Es por tanto un libro definitivo sobre los grandes cazadores de elefantes. Lo mío han sido los elefantes y he tenido la suerte de conocer a unos cuantos de estos legendarios cazadores, que me aceptaron muy bien, aunque yo era muy jovencito. Mis padrinos fueron John Hunter y George Rushby, que me ayudaron muchísimo.

Críticas anticaza
P. Cuándo fue portada del dominical de El Mundo, ¿no le llovieron críticas de los anticaza?
R. Las esperaba, pero ocurrió lo contrario: me llamó gente para darme la enhorabuena y muchos me pidieron que les firmara la portada. Sí es verdad que varios años antes Tico Medina, muy amigo mío y de Isabel, me entrevistó para un programa de televisión que dirigía. Vino a mi casa, me entrevistó con su equipo y nada más emitirse el programa suena el teléfono, descuelgo y escucho: “Hijo puta, asesino”, y colgaron. Me estuvieron insultando tres o cuatro días cada media hora hasta que se aburrieron.

P. ¿Cuáles son los calibres africanos más adecuados para antílopes y para caza peligrosa?
R. El .30-06 con balas de 180 a 220 grains es un magnífico calibre para antílopes. También el .300 Win. Mag., o el 8x68. El que quiera uno más contundente, sin duda el .375 H&H Magnum, aunque se queda un poco corto para la caza peligrosa. Para los animales peligrosos, en cerrojo, va muy bien el .416 Rigby o su hermano americano el .416 Rem., y el que quiera elefantes y evitar que su cazador los remate, el .500 Jeffery. En express, el .470 Nitro Express, el .475 del nº 2 Nitro Express y el 500 Nitro Express. Están también el .577 Nitro Express, el .600 Nitro Express y el .700 H&H Nitro Express, pero son armas muy pesadas y difíciles de manejar y más vale una bala pequeña en el sitio que un obús en las nubes. Resumiendo, para una persona normal y caza peligrosa, un magnífico calibre es el .416 Rigby, y si es más corpulento, el 500 Jeffery. En express, un .470 Nitro Express ó el .500 Nitro Express. Ya sabe, cuanta más azúcar más dulce.

Volvería a ser cazador profesional
P. Si pudiera vivir una segunda vida, ¿volvería a ser cazador profesional en África?
R. Lo único que siento es no poder parar el reloj y darle otra vez marcha atrás. Aquella época en la que cazaba sesenta o setenta elefantes al año a mi aire y en total libertad, no me importaría repetirla mil veces. Recuerdo aquel febrero del año 60 en que abatí diez elefantes con una media de 43 kilos por colmillo. Qué tiempos.

P. ¿Quedan aún grandes elefantes en África?
R. Hoy los elefantes más grandes están en el Kruger, en Sudáfrica. También los hay en Kenia y Tanzania, pero es raro que sobrepasen las 70 libras. En Namibia, en una zona nueva en la que cazo, parece ser que hay elefantes de entre 70 y 100 libras porque no se ha cazado en 10 años.
P. ¿Hasta cuándo piensa seguir cazando elefantes?
R. Hasta que no pueda seguir. Como decía Lagartijo, antes de que los toros me retiren, me retiro. El día que no pueda seguir a un elefante como Dios manda, me retiraré porque para hacer el ridículo me quedo en casa. Hay que ver la gente que me incordia con esto, como si para mí fuera una carga cuando es mi vida, mi pasión. Lo único que lamento es que tengo muchos años y se me acaba la cuerda. Sí me haría ilusión celebrar 60 años como cazador en activo porque el que me sigue no pasó de los 50.

P. ¿Qué opina de algunas prácticas cinegéticas de nuevo cuño bastante controvertidas?
R. Parto de una base, que soy un cazador tradicional de a pie, de los que nunca ha cogido atajos para cazar unos animales que merecen todo el respeto. Ya sé que la caza de hoy no es la que yo he vivido, pero lo que nunca pueden cambiar son los principios, la ética, el comportamiento del cazador, la dignidad y el honor. Sin embargo veo unas aberraciones que me ponen enfermo, y a esos “cazadores”, sinceramente, los metería en la cárcel. En este punto soy radical y le doy hasta la razón a los anticaza. Un ejemplo de lo que digo es la caza del oso en madriguera, la “técnica cinegética” más repugnante y asquerosa que he visto. O sea, hacer salir al oso mientras está hibernando y fusilarlo. Y como además estos cretinos que lo hacen no tienen sentido de la ética y la dignidad, encima lo graban como verdaderas hazañas. A esta gentuza le quitaba la licencia de por vida porque no son cazadores, sino asesinos.
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Coronel
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 25 Jul 2017, 17:23

Eres un libro abierto, amigo Ramse.

Gracias por la didáctica de tus intervenciones.
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cooper
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Mar 25 Jul 2017, 18:17

Ejemplaridad y honestidad , en su vida personal y profesional .

Tuve el honor de conversar con él gracias a un amigo de la profesión.
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Bladerunner

4ª


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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Miér 02 Ago 2017, 21:41

Una envidia sana es lo que tengo . Una época y una manera de vivir irrepetible.
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Enjarao
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MensajeTema: Re: UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA   Lun 25 Sep 2017, 01:30

ignasi94 escribió:
Bueno, el artículo al que me refería no lo he encontrado, recuerdo que era un artículo pequeño, son muchas revistas que revisar pero he encontrado otro escrito por Tony Sánchez Ariño centrado exclusivamente en este señor, Otto Krohnert.
Esto es parte de lo que dice:
" Otto Krohnert utilizó todo tipo de armas en su actividad profesional, inclinándose por las de repetición sistema Mauser y los calibres alemanes, siendo sus favoritos el 11,2 Schüller y el 9.3x62 Mauser. Me hace gracia recordar ciertos 'expertos de salón' que consideran el 'expréss' imprescindible, de la forma más rotunda, para cazar en la selva ecuatorial, sin querer ni oír hablar del sistema Mauser. Pienso que no se debe ser tan radical ni dogmático, como nos demuestra el ejemplo de Otto Krohnert, que cobró la mayoría de sus muchos elefantes con armas de repetición, sin el menor problema, siempre dentro de bosques espesísimos. Cuando empezó a disponer de amplios medios económicos, en cierta ocasión compró dos rifles del 11,2 y dos más del 9,3x64 (Es posible que se le escapara un 4 y aquí se refería al 9.3x62 ????), junto con cinco mil balas de cada calibre, con lo cual pretendió no tener que preocuparse más de este asunto durante años."Y sigue...

Pues no Ignasi94, realmente Otto cambió su 9,3X62 por el 9,3X64 Brenneke, que hace ni mas ni menos lo mismo que le 375 H&H Mg. inglés. Vamos un calibrazo de esos que hacen los teutones, que no obtienen la fama que merece por existir antes que él el cartucho inglés. De hecho Ariño llegó a decir que le gustaba mas que el 375, porque lo hace igual de bien pero con algo mas de rasancia al tener algo mas de velocidad. Estuvo tirando búfalos australianos en unas vacaciones, y abatió un puñado de ellos con un solo tiro del 9,3X74 por bicho, pero claro, que ese sabe donde darles, y hasta con un 270 los hubiera planchado con una bala por bicho.
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UN MAUSER MADE IN ENGLAND PARA AFRICA
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